Lc 17, 10
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que les ha sido mandado, digan: “Somos simples servidores, hemos hecho lo que era nuestro deber”.
Mi alegría es hacer tu Voluntad, Señor,
vivir a pleno mi vocación,
ser catequista cada día de mi vida.
Por eso te doy gracias
desde lo más hondo de mí
porque tu llamado despertó
el gozo de reconocerme
amado por Ti
y valorado para una misión.
Te invoco, Espíritu del Señor,
para que seas mi fuerza,
y con la gracia creativa de tus dones
pueda hacer mi tarea en forma fecunda
y provechosa para el bien de los demás.
Quiero ser testigo del Señor,
para reflejar con mi vida la Luz de Jesús;
quiero ser mistagogo,
para impregnar en otros el perfume de Cristo;
quiero ser educador,
para transmitir las enseñanzas del Evangelio;
quiero ser pedagogo,
para hacer resonar en el corazón la Palabra;
quiero ser acompañante,
para iniciar a otros y caminar juntos
por la huella de la fe.
Señor Jesús,
con humildad quiero colaborar
con tu misión de hacer discípulos,
dar a conocer tu Palabra,
formar comunidades creyentes,
anunciar el Reino y sus valores.
Con el corazón agradecido,
con el corazón dispuesto,
con corazón de catequista,
en mi boca, Señor, cada día,
tu Palabra para renovar mi compromiso:
“Aquí estoy, envíame a mí”
– Somos tus instrumentos, catequistas servidores, Señor –
– Marcelo A. Murúa
