Oraciones / Corazón de Catequista

Magníficat del Catequista

Lc 1, 46-47

Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.

Le canto con toda mi vida
al bueno de nuestro Dios,
y quiero compartir con todos
que estoy lleno de alegría
porque el Dios Bueno me llamó
para ser catequista.
Yo no sabía nada ni lo merecía,
¡nunca me lo había imaginado!

Pero Él se acercó,
me miró a los ojos,
tocó mi corazón
y me llamó por mi nombre: Catequista.

Todos los que me rodean
y me conocen
van a ver que soy feliz,
porque Él ha tomado mi vida,
y la ha cambiado,
¡no saben cuántas cosas buenas Él hace en mí!
¡Es el Dios de la Vida,
el totalmente Bueno, el Dios Amor!

Su bondad es enorme
y actúa en el mundo
por los siglos de los siglos.
A los soberbios y poderosos,
que se creen sabios o fuertes,
Él no los tiene en cuenta.
En cambio, a los humildes,
a los pobres, a los pequeños,
a los que están marginados…
Él les abre sus manos para atenderlos,
su corazón está con ellos.
Es un Dios compasivo
y lleno de misericordia.
No quiere que nadie pase hambre,
detesta la injusticia,
aborrece la indiferencia
y la falta de compromiso.
Él quiere cambiar el mundo,
para que haya Justicia, Paz y Vida para todos.
Es su Promesa de Siempre,
desde Abrahán hasta nosotros.
Es su Voluntad
y nos llama a construirla.

Mi corazón está lleno de alegría
porque me llamó a ser Catequista.
Quiero anunciar su Palabra,
ser Testigo de su Presencia
y Constructor de su Reino.
Dios Bueno,
ayúdame a serte fiel
en mi vocación de Catequista
todos los días de mi vida.

– Me has bendecido, Señor, y quiero contárselo a todos –

– Marcelo A. Murúa

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