Biblia / Textos bíblicos dramatizados

Estar preparado, para recibir al Señor

Domingo 32 del Tiempo Ordinario, Ciclo A
8 de noviembre de 2026

por Marcelo A. Murúa y Enzo Giustozzi

Evangelio

Mateo 25, 1-13

¡Llega el novio, llega el novio, salgan rápido a recibirlo!

Siempre hay gente prevenida, y gente despistada...
Relator - Jesús les dijo a los discípulos esta parábola:
Jesús - «El Reino de Dios se parecerá a lo que pasó con diez chicas que fueron con sus lámparas a recibir [y acompañar] al novio [en un casamiento]. Cinco eran zonzas y cinco, previsoras.
Las zonzas llevaron las lámparas, pero sin aceite [de repuesto], mientras que las previsoras llevaron las lámparas y además sus frascos llenos de aceite [por si acaso]

Lo malo no fue dormirse, sino no haber pensado en lo que podía venir después...
Jesús - Como el novio se hacía esperar, les agarró sueño y se quedaron dormidas las diez. A eso de medianoche alguien gritó: "¡Llega el novio, llega el novio, salgan rápido a recibirlo!"
Cuando las diez chicas se despertaron y se pusieron a preparar sus lámparas, las zonzas les dijeron a las previsoras: "¿Podrían prestarnos un poco de aceite, que se nos apagan las lámparas?" Pero ellas les contestaron: "Y... no, porque no va a alcanzar para todas ustedes y nosotras. Mejor vayan a comprar aceite al mercado."

Si uno pierde la ocasión, por zonzo se queda afuera...”
Jesús - Mientras ellas iban, llegó el novio y las que estaban preparadas entraron con él a la fiesta y cerraron la puerta.
Al final llegaron también las otras chicas y empezaron a decir: "Por favor, señor, ¿nos puede abrir la puerta?"
Pero él les contestó [desde adentro]: "Yo a ustedes no las conozco."

Como dice el refrán: Hombre prevenido vale por dos
Jesús - Por eso, estén prevenidos, porque no saben ni el día ni la hora.»

Guía pastoral con adultos y jóvenes

Guía pastoral con adultos y jóvenes

1) Realizar la dramatización del relato. Tener en cuenta que este texto es un monólogo de Jesús, se puede hacer una lectura y una dramatización sin diálogo como fondo del relato leído. Es importante haber realizado un par de prácticas previas para coordinar el relato con las escenas. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.

2) Organizar a los participantes en grupos de tres o cuatro personas. El animador introduce y ubica el texto. En los grupitos, conversar informalmente, durante cinco minutos, a partir de la pregunta:

– ¿Qué palabras/actitudes de Jesús me impactaron (o recuerdo) más? ¿Por qué?

3) El animador/catequista/sacerdote que está coordinando el trabajo grupal propone estas otras consignas a los grupos:

– Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)

– ¿Cuál es el tema del relato? ¿Cómo empieza a hablar Jesús? (la parábola explica una característica relacionada con el Reino de Dios).

– ¿Qué otras parábolas del Reino recordamos? Nombrarlas solamente.

– ¿Por qué Jesús hablaba en parábolas?

– En el relato se contrapone dos actitudes, ¿cuáles son? ¿Qué relación tienen estas actitudes con la vida de fe? ¿Y con el Reino de Dios?

– ¿Qué mensaje nos brinda este relato?

4) El animador invita a poner en común la reflexión de cada grupo.  Centrar la reflexión en la importancia de vivir preparado (=dispuesto) para recibir en cualquier momento a Jesús. ¿A qué me compromete vivir la fe de esta manera?

5) El animador invita a cada participante a decir en voz alta algo que se haya aprendido en este relato:

– Apliquemos a nuestra vida cotidiana el mensaje del texto.

6) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.

– Vivir la fe exige dedicación, esfuerzo y coherencia cotidiana.

Oración final

Ayúdanos, Jesús,
a vivir la fe todos los días.
Estar preparado
para el encuentro contigo.
Vivir como discípulo
en todo momento y lugar.
Construir con nuestras acciones
un pedacito de Reino a diario.
Para servir mejor,
para ser coherentes,
para seguir tus pasos, Señor.
– Que así sea –

Marcelo A. Murúa

1) Realizar la dramatización del relato. Tener en cuenta que este texto es un monólogo de Jesús, se puede hacer una lectura y una dramatización sin diálogo como fondo del relato leído. Es importante haber realizado un par de prácticas previas para coordinar el relato con las escenas. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.

2) Organizar a los participantes en grupos de tres o cuatro personas. El animador introduce y ubica el texto. En los grupitos, conversar informalmente, durante cinco minutos, a partir de la pregunta:

– ¿Qué palabras/actitudes de Jesús me impactaron (o recuerdo) más? ¿Por qué?

3) El animador/catequista/sacerdote que está coordinando el trabajo grupal propone estas otras consignas a los grupos:

– Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)

– ¿Cuál es el tema del relato? ¿Cómo empieza a hablar Jesús? (la parábola explica una característica relacionada con el Reino de Dios).

– ¿Qué otras parábolas del Reino recordamos? Nombrarlas solamente.

– ¿Por qué Jesús hablaba en parábolas?

– En el relato se contrapone dos actitudes, ¿cuáles son? ¿Qué relación tienen estas actitudes con la vida de fe? ¿Y con el Reino de Dios?

– ¿Qué mensaje nos brinda este relato?

4) El animador invita a poner en común la reflexión de cada grupo.  Centrar la reflexión en la importancia de vivir preparado (=dispuesto) para recibir en cualquier momento a Jesús. ¿A qué me compromete vivir la fe de esta manera?

5) El animador invita a cada participante a decir en voz alta algo que se haya aprendido en este relato:

– Apliquemos a nuestra vida cotidiana el mensaje del texto.

6) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.

– Vivir la fe exige dedicación, esfuerzo y coherencia cotidiana.

Oración final

Ayúdanos, Jesús,
a vivir la fe todos los días.
Estar preparado
para el encuentro contigo.
Vivir como discípulo
en todo momento y lugar.
Construir con nuestras acciones
un pedacito de Reino a diario.
Para servir mejor,
para ser coherentes,
para seguir tus pasos, Señor.
– Que así sea –

Marcelo A. Murúa

Guía pastoral con niños

Guía pastoral con niños

1) Realizar la dramatización.

2) Reconstruir el relato, con los niños, a partir de las preguntas:

– ¿Qué acabamos de escuchar? ¿De qué habla Jesús?

3) Centrar la reflexión en descubrir  que siempre debemos estar preparados (=vivir la fe) para el encuentro con Jesús.

– ¿Qué es una parábola? Recordamos otras parábolas. Nombrarlas. (El catequista-animador explica por qué Jesús hablaba en parábolas).

– ¿Quiénes son los personajes de la parábola?

– ¿Qué sucede en el relato?

– ¿Qué diferencia señala Jesús entre los dos grupos de chicas?

– ¿Qué aprendemos de esta parábola?

El animador invita a poner en común la reflexión de cada uno de los niños. Va animando para que hablen en voz alta, a medida que los niños comparten sus respuestas los va orientando para compartir la importancia de vivir la fe en todos los momentos de nuestra vida. Intentar orientar hacia propuestas concretas.

4) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.

– Jesús nos enseña a vivir siempre como El nos propone.

Oración final

Querido Jesús,
danos fuerzas para vivir como nos enseñas.
Queremos ser siempre serviciales,
queremos estar siempre a disposición de los demás,
queremos decir siempre la verdad,
queremos siempre seguir tus enseñanzas.
Sabemos que no es fácil,
y que a veces nos equivocamos,
por eso te pedimos con muchas ganas:
¡Señor, ayúdanos a estar preparados!
– Que así sea –

Marcelo A. Murúa

1) Realizar la dramatización.

2) Reconstruir el relato, con los niños, a partir de las preguntas:

– ¿Qué acabamos de escuchar? ¿De qué habla Jesús?

3) Centrar la reflexión en descubrir  que siempre debemos estar preparados (=vivir la fe) para el encuentro con Jesús.

– ¿Qué es una parábola? Recordamos otras parábolas. Nombrarlas. (El catequista-animador explica por qué Jesús hablaba en parábolas).

– ¿Quiénes son los personajes de la parábola?

– ¿Qué sucede en el relato?

– ¿Qué diferencia señala Jesús entre los dos grupos de chicas?

– ¿Qué aprendemos de esta parábola?

El animador invita a poner en común la reflexión de cada uno de los niños. Va animando para que hablen en voz alta, a medida que los niños comparten sus respuestas los va orientando para compartir la importancia de vivir la fe en todos los momentos de nuestra vida. Intentar orientar hacia propuestas concretas.

4) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.

– Jesús nos enseña a vivir siempre como El nos propone.

Oración final

Querido Jesús,
danos fuerzas para vivir como nos enseñas.
Queremos ser siempre serviciales,
queremos estar siempre a disposición de los demás,
queremos decir siempre la verdad,
queremos siempre seguir tus enseñanzas.
Sabemos que no es fácil,
y que a veces nos equivocamos,
por eso te pedimos con muchas ganas:
¡Señor, ayúdanos a estar preparados!
– Que así sea –

Marcelo A. Murúa

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