Miq 6, 8
Ya se te ha dicho, hombre, lo que es bueno y lo que el Señor te exige: tan sólo que practiques la justicia, que seas amigo de la bondad y te portes humildemente con tu Dios.
Termina el día y tu Palabra
me convoca a revisarme.
Dame luz Señor
para abrir el corazón
y vivir tus enseñanzas.
Tan sencillas, cotidianas, desafiantes…
Servir al hermano,
tratar a todos con bondad y cariño,
recordar tu providencia,
y darte gracias cada día, buen Dios.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa