Mateo 4, 19
Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.
Resuena en mi interior
con la frescura de la primera vez
el sentimiento de escuchar tu llamado,
la mirada que sostiene la mía,
la mano tendida para tomar mi mano,
tu palabra que sella mi corazón
y abre la vida a un horizonte nuevo,
sígueme, y te haré catequista.
Llamado que transforma la vida
para sorprenderme en mi pequeñez.
Señor, siento que me falta tanto,
tengo menos que cinco panes y dos peces,
pero te sigo, confiado, en la abundancia de tu gracia.
Llamado que transforma la vida
para unirme a otros y caminar juntos.
Señor, no estaré solo en la misión,
me sostiene la comunidad,
te sigo, animado, por el testimonio de otros.
Llamado que transforma la vida
para ser servidor de la Palabra.
Señor, despierta mis oídos,
para escuchar, guardar y vivir tus enseñanzas,
te sigo, dispuesto, a transmitir tu Evangelio como testigo.
Recuérdame, Jesús, siempre tu llamado
para permanecer fiel y unido a Ti.
– En mi corazón, Señor, tu palabra: ¡Sígueme! –
– Marcelo A. Murúa
