Te pido el don de la prudencia

Prov 3, 21-24 Actúa siempre, hijo mío, con prudencia y reflexión: es algo que no debes olvidar. De allí te llegará la vida: la sentirás en ti, irradiará en tu rostro. Avanzarás entonces con confianza, sin miedo a tropezarte. Irás a acostarte sin temor y durante la noche tu sueño será apacible. Te pido Papá […]