Mc 4, 3
El sembrador salió a sembrar.
Anímanos, Espíritu de Dios,
para vivir como catequistas
sembradores de Jesús.
Dispuestos para comenzar
cada encuentro de catequesis
con el espíritu emprendedor
de quien confía plenamente
en la semilla de la Palabra
y en tu presencia bondadosa
que, en el misterio de la gracia,
la hace fecunda para dar
frutos de Evangelio en los demás.
Enséñanos, Espíritu de Dios,
a preparar el terreno,
como catequistas cercanos
a la vida de nuestros catequizandos,
para conocer sus alegrías y tristezas,
para escuchar sus esperanzas y dolores,
y arar con delicadeza y cuidado,
las situaciones humanas para sembrar en ellas
a Jesús-Palabra que libera, consuela y acompaña.
Aviva nuestro conocimiento, Espíritu de Dios,
para crecer en nuestra formación
y capacitarnos más y mejor
para profundizar nuestra fe
y discernir qué semillas ofrecer
según las necesidades y búsquedas
de las personas concretas que hoy
esperan una buena noticia para sus vidas.
Haznos sembradores de Jesús,
Espíritu de Dios,
para que germine el Reino,
y florezca entre nosotros
la fraternidad, el respeto,
el cuidado de la Creación,
la justicia, la paz y la alegría.
– Consagrados al servicio de la semilla de la Palabra –
– Marcelo A. Murúa
