Isaías 64, 7
Señor, tú eres nuestro padre,
nosotros la arcilla y tú el alfarero:
somos todos obra de tu mano.
En tus manos, nuestra vida,
como arcilla en manos del alfarero,
lista para ser amasada,
modelada para un fin,
trabajada con paciencia, infinita,
para servir a tu Obra.
Señor de la Vida,
te ofrecemos nuestra persona
con nuestros dones, talentos, capacidades,
y también nuestras fragilidades y falencias;
tus manos artesanas, llenas de ternura,
nos preparan para la misión que has soñado
ser catequistas portavoces de tu Palabra.
Formanos Señor para el servicio,
preparanos para ser testigos,
mezcla la humilde tierra que somos
con el agua viva de tu Palabra
para moldear nuestra persona
como Catequista Testigo de la fe,
Mistagogo con experiencia de Dios,
Pedagogo que aprenda a enseñar,
Maestro de las cosas de Dios,
Acompañante de la vida de los otros.
Somos arcilla en tus manos, arcilla de catequistas, Señor
– Marcelo A. Murúa