Sir 6, 37
Medita los preceptos del Señor,
preocúpate continuamente de sus mandamientos;
él te afirmará el corazón
y tú recibirás esa sabiduría tan deseada.
Quiero ofrecerte, Señor,
un momento cada día
para leer y orar con tu Palabra.
Dame fuerzas para
sostener este propósito.
Cuando lo hago me hace bien
y el día tiene un nuevo sabor…
El gusto dulce de tu presencia, Señor,
tan viva y cercana en tu Palabra.
¡Que Ella habite en mi corazón!
Ilumina mi día, Señor,
Te ofrezco la vida, hecha oración.
– Marcelo A. Murúa
