Sir 14, 20-21
Feliz el que se dedica a la sabiduría
y puede responder al que lo interroga;
que hace suyos los caminos de la sabiduría
y profundiza sus secretos;
Tu Palabra, Señor,
es el pozo de agua viva
que nos anima y fortalece,
con la frescura que nos despierta
y la pureza que nos renueva.
Danos sed continua
de abrevar en tu Palabra.
Danos constancia
para acercarnos a Ella cada día.
Danos fidelidad
para vivir según sus enseñanzas.
Ilumina mi día, Señor,
Te ofrezco la vida, hecha oración.
– Marcelo A. Murúa
