Is 26, 7-9
El camino del justo es siempre derecho, tú le allanas el camino recto. ¡Ah, Yavé!, tú sabes que sólo buscamos el camino de tus preceptos. Tu nombre y tu memoria son el anhelo del alma. Mi alma te desea por la noche y mi espíritu se despierta en mí desde la mañana.
Al terminar el día, Señor,
mis pensamientos son para Ti.
Tú conoces mis esfuerzos
por vivir siguiendo tu camino.
También sabes de mis fallas,
las veces que me aparto y no te elijo.
Ayúdame a ser fiel, mi Dios,
enséñame tu sendero,
guíame con tu Palabra de Vida.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa