Prov 1, 33
Pero el que me escucha dormirá en paz,
no tendrá que temer la desgracia.
Cierra mis ojos Señor
y dame tu Paz,
que me abrigue en mi descanso.
Necesito tu Paz,
el calor de tu presencia,
el abrazo de tu Amor.
Para nacer de nuevo cada noche,
porque me duermo en tus brazos
y Tú Señor me renuevas con tu Paz.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa