por Marcelo A. Murúa y Enzo Giustozzi
Hay quien dice que sí, pero no cumple con Dios. Y hay quien se revela, pero después se arrepiente.
¿Quién es el que cumple con el Padre: el que dice que sí y no hace nada, o el que hace?
Relator - Jesús les dijo a los jefes y dirigentes:
Jesús - «A ver, qué les parece: Un hombre tenía dos hijos. Se acercó a uno y le dijo:
- "Hijo mío, quiero que hoy vayas a trabajar a la viña." El hijo le contestó:
- "No, no quiero." Pero después se arrepintió, y fue a trabajar.
Entonces el padre se acercó al otro hijo y le pidió lo mismo. El hijo le contestó:
- "Como no, papá: voy enseguida", pero no fue nada. ¿Cuál de los dos cumplió con el padre?»
Jefes - «Y..., El primero» -
Relator - le contestaron ellos.
Si no se arrepienten ahora, en el Reino va a haber cada sorpresa....
Relator - Entonces Jesús les dijo:
Jesús - «Bueno, yo les aseguro a ustedes que [si siguen así, la gente de mala fama, como] los publicanos y las prostitutas, van a llegar al Reino de Dios, y ustedes no.
Porque fíjense lo que pasó: Juan [bautista] vino y les marcó a ustedes la conducta justa; y ustedes no le creyeron; en cambio, [la gente de mala fama, como] los publicanos y las prostitutas sí le creyeron [y se arrepintieron]. Pero ustedes, que los vieron convertirse, ni siquiera después de eso se arrepintieron ni le creyeron a Juan.»
1) Realizar la dramatización de la parábola. Tener en cuenta la selección de los personajes (Jesús, jefes, si se representa la parábola el padre y los hijos) y haber realizado un par de prácticas previas. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.
2) Organizar a los participantes en grupos de tres o cuatro personas. El animador introduce y ubica el texto. En los grupitos, conversar informalmente, durante cinco minutos, a partir de la pregunta:
– ¿Qué palabras/hechos del relato me impactaron (o recuerdo) más? ¿Por qué?
3) El animador/catequista/sacerdote que está coordinando el trabajo grupal propone estas otras consignas a los grupos:
– Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)
– ¿A quiénes se dirigía Jesús al pronunciar esta parábola? ¿Qué actitud tenían estos grupos con la práctica y la predicación de Jesús?
– Jesús señala el arrepentimiento verdadero de publicanos y pecadoras: ¿recuerdan algún texto evangélico, algún relato de la vida de Jesús, en los que se manifieste este arrepentimiento de los publicanos y pecadoras? (se puede hacer mención a la vocación de Mateo-Leví, la conversión de Zaqueo, la pecadora de Magdala).
– ¿Qué podemos cambiar en nuestra vida después de escuchar esta palabra?
4) El animador invita a poner en común la reflexión de cada grupo. Centrar la reflexión en qué significa arrepentirse y convertirse de corazón. ¿A qué nos compromete la conversión? ¿Qué debemos cambiar en nuestra vida?
5) El animador invita a cada participante a decir en voz alta algo que se haya aprendido en este relato:
– Apliquemos a nuestra vida cotidiana el mensaje del texto.
6) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.
– Queremos arrepentirnos de corazón.
Señor de la Vida,
enséñanos a vivir la conversión.
Queremos arrepentirnos de corazón,
para cambiar de vida
y seguir tus pasos.
Danos la fuerza y la convicción
para lograrlo.
Que nuestro cambio surja del interior
y se exprese en actitudes y obras.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
1) Realizar la dramatización de la parábola. Tener en cuenta la selección de los personajes (Jesús, jefes, si se representa la parábola el padre y los hijos) y haber realizado un par de prácticas previas. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.
2) Organizar a los participantes en grupos de tres o cuatro personas. El animador introduce y ubica el texto. En los grupitos, conversar informalmente, durante cinco minutos, a partir de la pregunta:
– ¿Qué palabras/hechos del relato me impactaron (o recuerdo) más? ¿Por qué?
3) El animador/catequista/sacerdote que está coordinando el trabajo grupal propone estas otras consignas a los grupos:
– Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)
– ¿A quiénes se dirigía Jesús al pronunciar esta parábola? ¿Qué actitud tenían estos grupos con la práctica y la predicación de Jesús?
– Jesús señala el arrepentimiento verdadero de publicanos y pecadoras: ¿recuerdan algún texto evangélico, algún relato de la vida de Jesús, en los que se manifieste este arrepentimiento de los publicanos y pecadoras? (se puede hacer mención a la vocación de Mateo-Leví, la conversión de Zaqueo, la pecadora de Magdala).
– ¿Qué podemos cambiar en nuestra vida después de escuchar esta palabra?
4) El animador invita a poner en común la reflexión de cada grupo. Centrar la reflexión en qué significa arrepentirse y convertirse de corazón. ¿A qué nos compromete la conversión? ¿Qué debemos cambiar en nuestra vida?
5) El animador invita a cada participante a decir en voz alta algo que se haya aprendido en este relato:
– Apliquemos a nuestra vida cotidiana el mensaje del texto.
6) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.
– Queremos arrepentirnos de corazón.
Señor de la Vida,
enséñanos a vivir la conversión.
Queremos arrepentirnos de corazón,
para cambiar de vida
y seguir tus pasos.
Danos la fuerza y la convicción
para lograrlo.
Que nuestro cambio surja del interior
y se exprese en actitudes y obras.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
1) Realizar la dramatización.
2) Reconstruir el relato, con los niños, a partir de las preguntas:
– ¿Qué acabamos de escuchar? ¿De qué habla Jesús? ¿Cómo es el cuento que relata?
3) Centrar la reflexión en descubrir cómo es el arrepentimiento que Jesús nos enseña.
– ¿Con quiénes habla Jesús?
– En el cuento que relata Jesús, ¿cómo actúa cada hermano? ¿Quién actúo más cerca de la verdad? ¿Por qué?
– ¿Nos parecemos a estos dos hermanos de la parábola? ¿Por qué?
– Jesús termina diciendo que los pecadores se convierten si son capaces de arrepentirse de corazón, ¿cómo podemos vivir este arrepentimiento que enseña Jesús?
El animador invita a poner en común la reflexión de cada uno de los niños. Va animando para que hablen en voz alta, a medida que los niños comparten sus respuestas los va orientando para compartir la importancia de vivir el arrepentimiento y la búsqueda de la conversión permanente. Intentar orientar hacia propuestas concretas.
4) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.
– Jesús nos muestra el camino del arrepentimiento.
Danos fuerzas Jesús,
para estar cada día
más cerca de tus enseñanzas.
Queremos aprender a vivir
como tú nos enseñas.
Queremos cambiar y mejorar
las cosas que no están bien en nuestras vidas.
Señor, ayúdanos a lograrlo
guíanos por el camino
que lleva a la conversión.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
1) Realizar la dramatización.
2) Reconstruir el relato, con los niños, a partir de las preguntas:
– ¿Qué acabamos de escuchar? ¿De qué habla Jesús? ¿Cómo es el cuento que relata?
3) Centrar la reflexión en descubrir cómo es el arrepentimiento que Jesús nos enseña.
– ¿Con quiénes habla Jesús?
– En el cuento que relata Jesús, ¿cómo actúa cada hermano? ¿Quién actúo más cerca de la verdad? ¿Por qué?
– ¿Nos parecemos a estos dos hermanos de la parábola? ¿Por qué?
– Jesús termina diciendo que los pecadores se convierten si son capaces de arrepentirse de corazón, ¿cómo podemos vivir este arrepentimiento que enseña Jesús?
El animador invita a poner en común la reflexión de cada uno de los niños. Va animando para que hablen en voz alta, a medida que los niños comparten sus respuestas los va orientando para compartir la importancia de vivir el arrepentimiento y la búsqueda de la conversión permanente. Intentar orientar hacia propuestas concretas.
4) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.
– Jesús nos muestra el camino del arrepentimiento.
Danos fuerzas Jesús,
para estar cada día
más cerca de tus enseñanzas.
Queremos aprender a vivir
como tú nos enseñas.
Queremos cambiar y mejorar
las cosas que no están bien en nuestras vidas.
Señor, ayúdanos a lograrlo
guíanos por el camino
que lleva a la conversión.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
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