Prov 3, 27-28
No niegues un favor al que te lo pide, si tienes como hacerlo. Si puedes hacerlo inmediatamente, no digas a tu prójimo: “Andate, vuelve mañana y te lo daré”.
Dame un corazón
lleno de misericordia y compasión,
para ofrecer a todos los que me rodean,
una mano en lo que necesiten.
Abre con tu bondad mis ojos
para no vivir indiferente,
quiero ser solidario,
dispuesto a la ayuda
y generoso en la entrega a todos.
Ayúdame, Señor, a lograrlo esta jornada.
Ilumina mi día, Señor,
Te ofrezco la vida, hecha oración.
– Marcelo A. Murúa