Col 4, 2
“Sean constantes en la oración; quédense velando para dar gracias;”
Cada noche, Señor,
brota de mi interior
la acción de gracias.
Por la vida,
por la familia,
por los amigos y amigas,
por el trabajo,
por los dones que me confías,
por tu paciencia y fidelidad.
Te doy gracias, Señor
en mi oración,
y lo repito muchas veces con amor,
porque al cerrar mis ojos cada noche,
surge tu calor en mi interior.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa
