Sant 5, 15
La oración hecha con fe salvará al que no puede levantarse;
el Señor hará que se levante; y si ha cometido pecados, se le perdonarán.
Cuando estuve lejos del Señor,
levanté mis ojos en su busca,
y él volvió a mí su mirada
devolviendo mi esperanza.
Oré a mi Dios con sencillez
y le presenté mi situación de vida.
Él me escuchó y me acogió,
¡Feliz el que en el buen Dios se confía!
Te quiero orar, mi Dios,
todos los días,
darte gracias, Señor,
cada mañana,
porque tú me acompañas y me alientas,
en la oración, Dios bueno,
me sostienes en la vida.
Ilumina mi día, Señor,
Te ofrezco la vida, hecha oración.
– Marcelo A. Murúa
