Flp 4, 4-5
Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito,
estén alegres y den a todos muestras de un espíritu muy abierto.
El Señor está cerca. No se inquieten por nada.
Mi corazón está lleno de alegría, Señor,
por las mañanas te canto muy feliz,
porque tú eres un Dios bueno,
cercano, amigo, compañero.
Junto a ti no tengo miedo,
ni me siento solo o angustiado.
Miro la vida con otros ojos,
porque sé que junto a ti,
cada día hay esperanza.
Brota mi sonrisa
y mi rostro se ilumina
porque en cada amanecer, Jesús,
tú me llamas a la vida, la vida buena.
Ilumina mi día, Señor,
Te ofrezco la vida, hecha oración.
– Marcelo A. Murúa
