Las cosas que no entiendo,
y ponen en duda mi fe.
Las cosas que no me gustan,
y no puedo evitar que pasen.
Las cosas que me rebelan,
porque quiero cambiarlas para mejor.
Los dolores y tristezas,
tú también los sufriste.
Ayúdame a aceptar
pero no a bajar los brazos.
Dame una fe fuerte
para cambiar
las cosas que puedo,
dame mucho amor
para comprender a los demás,
y dame una esperanza
a toda prueba,
para creer
y luchar por un mundo
que sea un poquito mejor cada día.
– Marcelo A. Murúa
¿Hay cosas que te cuesta entender o aceptar?
Charlalas con Dios, cuéntale lo que vives.