Sir 7, 27-28
Honra a tu padre con todo tu corazón; no olvides nunca que tu madre sufrió por ti. Acuérdate de que por ellos tú naciste: ¿qué les darás por todo lo que te dieron?
Gracias, Señor
por mi papá y por mi mamá.
Ellos me dieron la existencia
y me iniciaron en el camino de la vida.
Me enseñaron valores y actitudes
que nunca olvidaré mientras viva.
Me aconsejaron con paciencia tantas veces,
a pesar de que yo no los entendía.
Me levantaron con cariño
poniéndome de pie cada vez que yo caía.
Por mis padres, Señor, todos los días
y todas las noches te ofreceré
mi oración y gratitud con alegría.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa
