Sir 6, 14
Un amigo fiel es un refugio seguro;
el que lo halla ha encontrado un tesoro.
¿Qué no daría uno por un amigo fiel? ¡No tiene precio!
Te doy gracias, Señor
por mis amigas y amigos.
Son un tesoro para mi vida.
Me escuchan y ayudan siempre,
me devuelven la alegría,
me aconsejan con sabiduría.
Te pido por ellos, mi buen Dios,
dales salud, bienestar, felicidad.
Ayúdame a conservar su amistad,
a hacerla crecer día tras día.
Que no me olvide nunca, mi Señor,
de dar gracias y pedir por mis amigos.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa
