Mt 6, 3-4
Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
Ayúdame en este día,
a compartir con quien esté necesitado.
Dame luz para pensar
en las personas que tengo cerca
y puedo ayudar de alguna manera.
Abre mis ojos
para que en mis actividades de hoy
esté atento a quien pueda dar una mano.
Dame un espíritu de servicio
que impregne toda mi vida, Señor.
Haz de mí, para los demás, un servidor.
Ilumina mi día, Señor,
Te ofrezco la vida, hecha oración.
– Marcelo A. Murúa
