por Marcelo A. Murúa y Enzo Giustozzi
Amar a Dios, y al prójimo: de eso depende todo.
¿Cuál es el mandamiento principal?
Relator - Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús le había tapado la boca a los saduceos, se juntaron en grupo, y uno de ellos le preguntó para ponerlo en apuros:
Fariseo - “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante?”
Hay que amar a Dios con todo, y al prójimo como a uno mismo
Relator - Jesús le contestó:
Jesús - “El primer mandamiento, el más importante [de todos], es: Hay que amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente.
Y el segundo, -que es tan importante como el primero- es: Amar al prójimo como a uno mismo.
Estos dos mandamientos resumen toda la Ley y los Profetas [,es decir, toda la Biblia].”
1) Realizar la dramatización del relato. Tener en cuenta la selección de los personajes (Jesús, fariseos, relator) y haber realizado un par de prácticas previas. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.
2) Organizar a los participantes en grupos de tres o cuatro personas. El animador introduce y ubica el texto. En los grupitos, conversar informalmente, durante cinco minutos, a partir de la pregunta:
– ¿Qué palabras/actitudes de Jesús me impactaron (o recuerdo) más? ¿Por qué?
3) El animador/catequista/sacerdote que está coordinando el trabajo grupal propone estas otras consignas a los grupos:
– Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)
– ¿Quiénes eran los saduceos? ¿Y los fariseos? ¿Cómo era su relación con Jesús? ¿Por qué?
– ¿Por qué buscan ponerlo a prueba a Jesús?
– ¿Cuál es la respuesta de Jesús? ¿En qué fundamenta sus palabras?
– ¿Qué mensaje nos brinda este relato?
4) El animador invita a poner en común la reflexión de cada grupo. Centrar la reflexión en la síntesis del mensaje de Jesús: el Amor. ¿A qué me compromete esta doble dimensión del amor: a Dios y al otro?
5) El animador invita a cada participante a decir en voz alta algo que se haya aprendido en este relato:
– Apliquemos a nuestra vida cotidiana el mensaje del texto.
6) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.
– Lo que importa en la vida es amar de verdad.
Ayúdanos a vivir
el amor cotidiano, Señor.
El amor en las pequeñas cosas,
en la vida familiar,
en el trabajo diario,
en el barrio y con los vecinos,
en el trabajo social,
en el compromiso político,
en la construcción de un mundo
en el que haya más amor.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
1) Realizar la dramatización del relato. Tener en cuenta la selección de los personajes (Jesús, fariseos, relator) y haber realizado un par de prácticas previas. Los títulos de cada escena se pueden leer o no.
2) Organizar a los participantes en grupos de tres o cuatro personas. El animador introduce y ubica el texto. En los grupitos, conversar informalmente, durante cinco minutos, a partir de la pregunta:
– ¿Qué palabras/actitudes de Jesús me impactaron (o recuerdo) más? ¿Por qué?
3) El animador/catequista/sacerdote que está coordinando el trabajo grupal propone estas otras consignas a los grupos:
– Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)
– ¿Quiénes eran los saduceos? ¿Y los fariseos? ¿Cómo era su relación con Jesús? ¿Por qué?
– ¿Por qué buscan ponerlo a prueba a Jesús?
– ¿Cuál es la respuesta de Jesús? ¿En qué fundamenta sus palabras?
– ¿Qué mensaje nos brinda este relato?
4) El animador invita a poner en común la reflexión de cada grupo. Centrar la reflexión en la síntesis del mensaje de Jesús: el Amor. ¿A qué me compromete esta doble dimensión del amor: a Dios y al otro?
5) El animador invita a cada participante a decir en voz alta algo que se haya aprendido en este relato:
– Apliquemos a nuestra vida cotidiana el mensaje del texto.
6) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.
– Lo que importa en la vida es amar de verdad.
Ayúdanos a vivir
el amor cotidiano, Señor.
El amor en las pequeñas cosas,
en la vida familiar,
en el trabajo diario,
en el barrio y con los vecinos,
en el trabajo social,
en el compromiso político,
en la construcción de un mundo
en el que haya más amor.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
1) Realizar la dramatización.
2) Reconstruir el relato, con los niños, a partir de las preguntas:
– ¿Qué acabamos de escuchar? ¿De qué habla Jesús? ¿Cómo es la situación que se relata?
3) Centrar la reflexión en descubrir que amar a Dios es tan importante como a mar a los demás.
– ¿Quiénes eran los saduceos? ¿Y los fariseos?
– ¿Qué le preguntan cuando se acercan a Jesús?
– ¿Cuál es la pregunta que le hacen los fariseos a Jesús? ¿Qué intenciones tenían?
– ¿Cómo responde Jesús?
El animador invita a poner en común la reflexión de cada uno de los niños. Va animando para que hablen en voz alta, a medida que los niños comparten sus respuestas los va orientando para compartir la importancia de vivir el amor a Dios y a los demás. Intentar orientar hacia propuestas concretas.
4) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.
– Amar a Dios es amar también a los demás.
Padre Bueno
queremos amar
por sobre todas las cosas.
Porque el que ama a los demás,
ama a Dios.
Porque el que lleva a Dios
adentro del corazón,
sabe amar de verdad a todos.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
1) Realizar la dramatización.
2) Reconstruir el relato, con los niños, a partir de las preguntas:
– ¿Qué acabamos de escuchar? ¿De qué habla Jesús? ¿Cómo es la situación que se relata?
3) Centrar la reflexión en descubrir que amar a Dios es tan importante como a mar a los demás.
– ¿Quiénes eran los saduceos? ¿Y los fariseos?
– ¿Qué le preguntan cuando se acercan a Jesús?
– ¿Cuál es la pregunta que le hacen los fariseos a Jesús? ¿Qué intenciones tenían?
– ¿Cómo responde Jesús?
El animador invita a poner en común la reflexión de cada uno de los niños. Va animando para que hablen en voz alta, a medida que los niños comparten sus respuestas los va orientando para compartir la importancia de vivir el amor a Dios y a los demás. Intentar orientar hacia propuestas concretas.
4) El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.
– Amar a Dios es amar también a los demás.
Padre Bueno
queremos amar
por sobre todas las cosas.
Porque el que ama a los demás,
ama a Dios.
Porque el que lleva a Dios
adentro del corazón,
sabe amar de verdad a todos.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
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