” Los judíos murmuraban porque Jesús había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.» Y decían: «Conocemos a su padre y a su madre, ¿no es cierto? Él no es sino Jesús, el hijo de José. ¿Cómo puede decir que ha bajado del cielo?» Jesús les contestó: «No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió. Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los Profetas: Serán todos enseñados por Dios, y es así como viene a mí toda persona que ha escuchado al Padre y ha recibido su enseñanza. Pues, por supuesto que nadie ha visto al Padre: sólo Aquel que ha venido de Dios ha visto al Padre. En verdad les digo: El que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Sus antepasados comieron el maná en el desierto, pero murieron: aquí tienen el pan que baja del cielo, para que lo coman y ya no mueran. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo.»”
Danos el pan de vida, Señor,
que alimenta nuestra fe
para vivir como discípulos
y construir el Reino.
Danos el pan de vida
que es tu Palabra,
agua viva que nos nutre
y nos fecunda desde adentro.
Danos el pan de vida
de tus opciones,
que nos ayudan a pensar
hoy en nuestros caminos para seguirte.
Danos el pan de vida
del Espíritu que te animaba,
para aprender a ser dóciles
a la voluntad del Padre.
Marcelo A. Murúa
” Los judíos murmuraban porque Jesús había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.» Y decían: «Conocemos a su padre y a su madre, ¿no es cierto? Él no es sino Jesús, el hijo de José. ¿Cómo puede decir que ha bajado del cielo?» Jesús les contestó: «No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió. Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los Profetas: Serán todos enseñados por Dios, y es así como viene a mí toda persona que ha escuchado al Padre y ha recibido su enseñanza. Pues, por supuesto que nadie ha visto al Padre: sólo Aquel que ha venido de Dios ha visto al Padre. En verdad les digo: El que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Sus antepasados comieron el maná en el desierto, pero murieron: aquí tienen el pan que baja del cielo, para que lo coman y ya no mueran. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo.»”
Danos el pan de vida, Señor,
que alimenta nuestra fe
para vivir como discípulos
y construir el Reino.
Danos el pan de vida
que es tu Palabra,
agua viva que nos nutre
y nos fecunda desde adentro.
Danos el pan de vida
de tus opciones,
que nos ayudan a pensar
hoy en nuestros caminos para seguirte.
Danos el pan de vida
del Espíritu que te animaba,
para aprender a ser dóciles
a la voluntad del Padre.
Marcelo A. Murúa
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