Ecl. 4, 9-10
Más vale estar de a dos que solo: el trabajo rendirá más. Si uno cae, su compañero lo levantará. Pero, ay del que está solo si cae: nadie lo levantará.
Señor,
gracias por las personas
que me acompañan en la vida.
Son tu presencia y tu recuerdo,
me sostienen y me ayudan.
Junto a ellas aprendo a ser mejor
y me nutro con su compañía.
Enséñame a ser para ellas y ellos
una caricia de tu amor,
para vivir en comunión.
Ilumina mi día, Señor,
Te ofrezco la vida, hecha oración.
– Marcelo A. Murúa
