Sir 2, 6
Confía en él y te cuidará;
sigue el camino recto y espera en él.
Tú me cuidas, Señor,
y me proteges,
aun cuando yo no me dé cuenta.
Como la madre da la vida por sus hijos,
así es tu amor, Señor, por nosotros.
Velando por cada uno y por todos,
atento a nuestras necesidades,
anticipándote a nuestros ruegos.
Te doy gracias y en ti confío,
te doy gracias y en ti espero.
Ilumina mi día, Señor,
Te ofrezco la vida, hecha oración.
– Marcelo A. Murúa
