Oraciones / A María

María, Madre de nuestro pueblo

María, madre de nuestro pueblo
María, madre buena,
que caminas con nosotros
hacia el Reino siempre anhelado.
Escucha nuestros ruegos,
hay mucha gente sufriendo
en medio nuestro.
Falta el pan en muchas mesas,
falta el trabajo en muchos hogares,
falta el techo y la vivienda digna,
falta el agua, falta tanto, madre...

Anima nuestra esperanza
que de a ratos se desbarranca
porque los cambios
son lentos y difíciles.
A veces no se ve luz en el camino
y hay que andar a tientas,
madre, danos tu mano.
Condúcenos a la vida plena.
Cambia los corazones de tantos
que, viviendo bien,
se olvidan de quienes viven mal,
o no viven, pues hay sufrimientos
que no son vida.

Despierta nuestros corazones
a la solidaridad activa.
¡Hay tanto por hacer!
Que nos motive tu imagen peregrina
de tu casa a lo de Isabel,
sin importar el cansancio del embarazo,
ni los caminos pedregosos de la montaña,
guiada siempre por el Espíritu de dar vida.

Madre, une nuestras manos
para crecer en comunión,
y hacer surgir comunidades de vida nueva,
donde la solidaridad compartida
sea motor de una nueva forma de convivir,
sin que a nadie le falte lo necesario
ni le sobre en forma escandalosa.

Madre,
muestra a los jóvenes el camino.
Que toda su energía,
sus ganas, sus fuerzas
se abran paso para construir
un mundo mejor,
más en paz, más fraterno,
más cuidado y conservado.

Madre, por los niños
que merecen un mundo
sin violencia ni odios.
Que no falte la posibilidad
de estudio para todos,
ni de salud o de diversión,
y en especial una familia
que los proteja y ame.

Madre, por los ancianos.
Tan olvidados y solos.
Enséñanos a respetarlos
y luchar para que los gobiernos
respeten sus derechos a una vida
tranquila, con medios para vivir
y no para mendigar.

Madre,
te pedimos por nuestro pueblo,
que camine unido y con esperanza
escucha el clamor de los más pobres,
compromete a quienes
pueden ayudar al cambio,
ayúdanos a creer que es posible
alcanzar más justicia,
si empeñamos nuestra vida
en conseguirlo, todos y cada uno,
desde su espacio cotidiano.

Madre,
enséñanos a ejercer a diario
la ayuda concreta al vecino,
al amigo, al pariente cercano.
Aguza nuestra vista
para que veamos
la necesidad del otro
y no nos fijemos tanto en nosotros.
Que no cerremos los ojos
o nos quedemos solo en palabras
frente al sufrimiento del prójimo.
Ayúdanos a empezar
por lo pequeño,
a compartir lo que tenemos,
a dar parte de aquello que,
por amor de Dios,
recibimos y otros no tienen.

Madre,
enséñanos a superar las divisiones
que nos enfrentan.
Que las diferencias
no sean grietas insalvables.
Acrecienta nuestra tolerancia
y nuestro respeto por el otro
El que es distinto
por su color de piel,
por cómo viste,
por dónde vive,
por cómo piensa.
Muéstranos que somos hermanos
y ayúdanos a creerlo
y ser coherentes con ello.
Que no discriminemos a nadie.

Madre,
enséñanos a participar
para mejorar nuestra sociedad.
Que no nos quedemos tranquilos
ante la corrupción, la injusticia
y la violencia.

Madre, danos fuerzas
para hacer realidad
tu canto al Dios de la Vida,
que hace cosas maravillosas,
derriba a los poderosos
y pone en alto a los humildes.

Madre de nuestro pueblo,
con tu espíritu de servicio y entrega,
danos coraje para empezar el Reino.

– Marcelo A. Murúa

Comparte esta oración
WhatsApp
Facebook
Etiquetas relacionadas