CATEQUESIS

Espiritualidad del Catequista

Reflexiones sobre la vida interior, la vocación, la oración, el testimonio y la misión del catequista.

GPS PASTORAL cultivar la vida interior, releer la propia vocación y fortalecer una espiritualidad que sostenga el anuncio, la oración y el servicio.

CATEQUESIS

Espiritualidad del Catequista

Reflexiones sobre la vida interior, la vocación, la oración, el testimonio y la misión del catequista.

GPS PASTORAL

Cultivar la vida interior, releer la propia vocación y fortalecer una espiritualidad que sostenga el anuncio, la oración y el servicio.

Índice

En la huella del buen pastor

En la huella del buen pastor

Dios nos llama a ser catequistas

Dios nos llama a ser catequistas

Los frutos del Espíritu en la vida del catequista

Los frutos del Espíritu en la vida del catequista

Perseverar en la oración

Perseverar en la oración

El catequista, artesano del encuentro

El catequista, artesano del encuentro

El catequista, servidor de la Palabra en comunidad

El catequista, servidor de la Palabra en comunidad

La sabiduría del catequista

La sabiduría del catequista

La importancia del testimonio

La importancia del testimonio

La Palabra que da vida

La Palabra que da vida

El catequista, una puerta abierta para el encuentro con Dios

El catequista, una puerta abierta para el encuentro con Dios

Abrir la puerta para que entre el Señor

Abrir la puerta para que entre el Señor

Ser catequista, una vocación que da sentido a la vida

Ser catequista, una vocación que da sentido a la vida

Catequista, hasta la propia Pascua

Catequista, hasta la propia Pascua

Catequistas, hombres y mujeres de la Palabra y de la escucha

Catequistas, hombres y mujeres de la Palabra y de la escucha

Catequistas, testigos desde la experiencia de Dios en la vida

Catequistas, testigos desde la experiencia de Dios en la vida

“Yo soy la vid y ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí no pueden hacer nada.”

Juan 15, 5

Permanecer en Jesús da fruto.

“Yo soy la vid y ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí no pueden hacer nada.”

Juan 15, 5