“ Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de na die. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?». Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto». Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». “
Fariseos y partidarios del rey Herodes conspiran contra Jesús para encontrar un motivo que les permitiera acusarlo con el poder romano. El impuesto que cobraban los romanos era obligatorio y negarse a pagarlo constituía un desafío al emperador. El Señor les reprocha sus malas intenciones y les responde con sabiduría. Las cosas de Dios son el cumplimiento de sus enseñanzas, la colaboración para que su reinado de justicia y paz llegue a toda la humanidad. Es lo más importante para Jesús, y también para nosotros los cristianos.
¡Que nuestra vida, Espíritu del Señor, esté siempre llena de la Buena Noticia de Jesús!
¿Separamos la vida social y política de la religiosa? ¿Por qué?
¡Que nuestra vida, Espíritu del Señor, esté siempre llena de la Buena Noticia de Jesús!
¿Separamos la vida social y política de la religiosa? ¿Por qué?
Escuchar la Palabra
Reflexionar la Palabra
Orar a partir de la Palabra
Dios Bueno, que no olvidemos que eres el Señor, que eres el centro de nuestras vidas.
A veces ponemos nuestra atención y esfuerzos en cosas diferentes a la propuesta de Dios: el dinero, el poder, el consumo, los placeres desordenados, la ambición, el prestigio personal pueden ocupar el centro. ¿Te sucede algo de esto? Ofrece tu vida al Señor.
Actuar y vivir la Palabra
¿Cómo empapar la vida social, política y económica de los valores del evangelio? Revisa tus convicciones a la luz de las enseñanzas de Jesús.
Escuchar la Palabra
Reflexionar la Palabra
Orar a partir de la Palabra
Dios Bueno, que no olvidemos que eres el Señor, que eres el centro de nuestras vidas.
A veces ponemos nuestra atención y esfuerzos en cosas diferentes a la propuesta de Dios: el dinero, el poder, el consumo, los placeres desordenados, la ambición, el prestigio personal pueden ocupar el centro. ¿Te sucede algo de esto? Ofrece tu vida al Señor.
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¿Cómo empapar la vida social, política y económica de los valores del evangelio? Revisa tus convicciones a la luz de las enseñanzas de Jesús.
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