Ezequiel 36, 26
Les daré un corazón nuevo
y pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo.
Padre Todobondadoso,
me presento delante de ti
para ofrecerte mi vida de catequista.
Me inclino en tu Presencia
y agradezco tu infinito Amor
que me ha llamado para servir
a mi comunidad y a toda la sociedad
anunciando la alegría de tu Evangelio.
Te ofrezco mi corazón, Señor,
transformalo con tu Espíritu
que hace nuevas todas las cosas.
Contagiáme tu ternura y tu misericordia,
dame apertura para escuchar,
y sabiduría para transmitir tu mensaje.
Dame un corazón semejante al tuyo,
donde pueda entrar tu Palabra,
echar raíces y dar frutos,
para ser, Señor, testigo y portavoz de Ella
para todos mis hermanos.
Aquí está mi corazón, hazlo nuevo Señor
– Marcelo A. Murúa