Oraciones / Para crecer en la Fe

Credo de la paz

Abro los diarios,
veo los noticieros,
las películas,
los videojuegos,
y me encuentro, Señor,
con una exaltación de la violencia
que me llena de santa bronca.
Creo que a muchos les pasará lo mismo.
Vivimos en un mundo
que hacemos violento,
porque toleramos la violencia
y miramos para otro lado.
Porque el «no te metás»
pega fuerte en los corazones de la mayoría.
Cuando escucho la voz
de muchos chicos y chicas que me dicen:
«Si no pegás, no te respetan»,
me pregunto qué hacemos,
qué hice, qué hago…
Creo en la paz, Padre bueno,
en la paz que es fruto de la justicia,
que no engendra exclusiones de nadie
ni genera odios ni broncas.
Creo en la paz
que se construye
en el respeto al otro.
En la no agresión,
en la resolución de conflictos
y no en la confrontación.
Creo en la paz
que enseñó Jesús.
Que es fraternidad de hermanos,
compasión con el otro,
solidaridad efectiva,
compromiso de piel con el que sufre.
Paz que no es personal
sino social y comunitaria,
¿Puedo estar en paz
mientras tantos niños y jóvenes
no pueden ir a la escuela?
Creo en la paz
que es entrega generosa
y que se construye con sacrificio
y aporte personal y grupal.
Creo en una paz que se suda,
que no se compra.
Creo en una paz que se crea
y se inventa,
que nace de la creatividad,
del diálogo,
del compartir voluntades, alegrías,
y proyectos de vida.
¿Puedo estar en paz, la paz de Jesús,
con gente sin trabajo, sin poder vivir…?
Creo en la paz activa, buen Padre,
esa que transmitieron
Gandhi y Martin Luther King,
luchando por los derechos de todos,
desde la no violencia
y la valentía profética del evangelio.
¡A veces los que no son cristianos
nos enseñan a seguir a Jesús!
Creo en la paz
que se enseña desde niño.
Que se mama en la casa
o se transmite en la escuela.
Las dos grandes mamás de la paz.
Puede fallar la una, está la otra.
¡Pero si fallan las dos…!
Creo en la paz
de los hechos
no en la mentira de las palabras.
Las palabras se las lleva el viento,
dice la sabiduría popular.
Muéstrame tu paz en hechos…
Creo en la paz
que anhelan tantos jóvenes
y que nadie se la da,
porque no se les escucha
ni se les da lugar.
“Ustedes son el futuro del país”
dice una frase gastada como jean viejo.
El futuro es hoy.
Paz es trabajo.
Paz es estudio.
Paz es posibilidades reales.
Hagamos esta paz ya,
y veamos qué pasa entonces
con los jóvenes y su “violencia”…
Creo en la paz
que sabe perdonar y empezar de nuevo.
Creo en la paz
que nace de un corazón nuevo.
Pero sobre todo, Padre,
creo en la paz que nace
del pequeño aporte de cada uno,
cuando siendo instrumentos de tu paz,
y siguiendo los pasos de Francisco,
y tantos otros de nuestro tiempo,
hacemos viva la justicia, la igualdad,
la libertad, y la solidaridad
en los actos de cada día,
donde se juega la vida
y se construye la utopía,
como brote de primavera,
de un mundo en paz de verdad.

– Marcelo A. Murúa

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