Lc 2, 19
María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos
y los volvía a meditar en su interior.
Queremos aprender,
junto a María,
a contemplar la vida,
para encontrar en ella
el paso del buen Dios y su llamado.
En este anochecer, Señor,
aclara mi mirada interior,
despierta mis oídos del corazón,
para aprender a contemplar
y meditar todo lo que vivo,
lo que pasa a mi alrededor,
y descubrir en esto tu presencia,
tus desafíos, tus opciones, mi buen Dios.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa
