Jesús, Señor Resucitado,
camina a nuestro lado
como con los discípulos de Emaús.
Descúbrenos el sentido de la Biblia
cambiá nuestra mirada
para que contemplemos el mundo
con tus ojos de evangelio.
Abrí nuestros corazones
para que tu Palabra eche raíces,
desátanos de la comodidad
de una religión sin compromiso,
contagianos la fe de Abraham
que no dudó en salir al camino
y poner su vida entera
en los planes del Padre.
Ponenos en marcha, Señor,
que no tengamos miedo
a pegar la vuelta
y cambiar de camino.
En fin,
de eso se trata la conversión
de dar la vuelta
y volver al camino
que nos trazaste vos.
Hacenos correr para anunciarte
que no perdamos
el tren de la historia
en falsas seguridades,
metenos de lleno en el mundo,
en el trabajo cotidiano,
en la educación y la salud,
en los partidos políticos,
en los clubes e instituciones,
que en todo lugar
donde nos toque estar
seamos capaces
de impregnarlo de evangelio.
Queremos anunciarte, Jesús,
con la vida
que es único testimonio verdadero.
Ayúdanos a lograrlo;
que la oración sea la savia
que nos nutra desde adentro,
que tu Palabra viva en la Biblia
sea el cimiento sólido
donde construir nuestras opciones,
que la vida ofrecida
en gestos concretos
sea el espejo
de nuestro encuentro contigo.
Danos una fe firme
para soportar los embates
de una sociedad
que proclama la fe
pero muchas veces la niega en sus obras,
porque condena a muerte
con una exclusión lenta y silenciosa
a tantos que no tiene en cuenta…
porque no son mercado,
no compran… no importan
no trabajan… no importan,
su voz no se escucha… no existen.
Que nuestra sociedad
sea cristiana también en sus obras.
Padre Bueno,
danos fuerza, decisión y valentía
para anunciar tu Reino.
Queremos vivir
los valores de Jesús.
Preocuparnos por el que sufre,
tener compasión activa
por el marginado,
comprometernos con
la dignidad de todos,
vivir con sencillez y generosidad,
ser honestos y coherentes,
transmitir lo que creemos
con gestos y actitudes concretas.
No “irnos” en palabras
sino mostrar nuestra fe
con obras, que es lo que vale,
porque una fe sin obras
es una fe muerta,
nos dice tu Palabra.
Anunciaremos tu Reino, Señor,
con la palabra y las manos,
ayúdanos a realizarlo
en la justicia,
la solidaridad,
la paz
y la vida para todos.
– Marcelo A. Murúa
