¿Cuál es el lugar que ocupan el dinero, las posesiones y el reconocimiento en las decisiones y prioridades de tu vida?
Por eso les digo: Utilicen el sucio dinero para hacerse amigos, para que cuando les llegue a faltar, los reciban a ustedes en las viviendas eternas. El que ha sido digno de confianza en cosas sin importancia, será digno de confianza también en las importantes y el que no ha sido honrado en las cosas mínimas, tampoco será honrado en las cosas importantes. Por lo tanto, si ustedes no han sido dignos de confianza en manejar el sucio dinero, ¿quién les va a confiar los bienes verdaderos? Y si no se han mostrado dignos de confianza con cosas ajenas, ¿quién les confiará los bienes que son realmente nuestros? Ningún siervo puede servir a dos patrones, porque necesariamente odiará a uno y amará al otro o bien será fiel a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero. Los fariseos escuchaban todo esto, pero se burlaban de Jesús porque eran personas apegadas al dinero. El les dijo: «Ustedes aparentan ser gente perfecta, pero Dios conoce los corazones, y lo que los hombres tienen por grande, lo aborrece Dios.
Deja resonar el Evangelio en tu interior. Imagina la escena, observa la situación, recuerda las palabras de Jesús.
Jesús invita a ser fieles también en lo pequeño y advierte que el dinero puede ocupar el lugar de Dios. Él conoce el corazón. ¿Qué necesitas ordenar, priorizar, abandonar, para vivir con mayor libertad?
Jesús, enséñame a usar con responsabilidad y generosidad lo que tengo y a poner mi corazón en aquello que de verdad nutre mi vida.
Revisa hoy tus gastos, compras y elecciones materiales. Discierne si expresan realmente tus valores y anímate a hacer algún cambio inspirado por el Evangelio.
Conserva en tu corazón la semilla del discípulo.
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Jesús invita a ser fieles también en lo pequeño y advierte que el dinero puede ocupar el lugar de Dios. Él conoce el corazón. ¿Qué necesitas ordenar, priorizar, abandonar, para vivir con mayor libertad?
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