Hay dos maneras de defender la vida: desde afuera o desde adentro. Los seres que deciden quedarse quietos porque la comida llega hasta ellos, prefieren defenderse desde afuera y así se arman de un caparazón.
A veces las circunstancias obligan a estos bichos a ponerse en movimiento, y entonces su traslado se convierte en un penoso arrastrón llevando a cuestas la cruz del caparazón que los defiende.
Es la historia de los caracoles y de tantos otros bichos sin esqueleto, que han dedicado toda su capacidad de sólido poniéndose a elaborar una costra para defenderse.
En cambio los animales a quienes ha seducido el movimiento, prefieren correr el riesgo de vivir sin defensas y dedicaron toda su capacidad de sólido a la construcción de un esqueleto. Algo que les diera firmeza por dentro y a la vez les permitiera exponer su piel al roce, al dolor y a la intemperie.
Es curioso, pero los bichos con caparazón parecieran ser más resistentes. Por todas partes uno se encuentra con antiguos caparazones que tienen a veces millones de años. Y están intactos. Lo único que les falta es la vida. La vida ha desaparecido, quizá asesinada por la opresión del caparazón calcáreo. Pero el envase se conserva perfectamente.
No podemos negar que como realidad defensiva, el caparazón ha logrado superar el tiempo y resistir todos los ataques exteriores.
Lo único que no logró fue defender la vida.
Realizar la lectura del cuento en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.
Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye el relato en forma oral (se lo vuelve a contar).
¿De qué habla el cuento?
¿Qué dos tipos de animales presenta? ¿Qué características tiene cada uno?
¿Qué sucede con los animales que tienen caparazón? ¿Qué ventaja “aparente” tienen?
¿Qué limitaciones tiene el caparazón?
El relato nos invita a reflexionar sobre la utilidad y el sentido de estar a la defensiva, aislándonos de los demás, de vivir encerrados en nosotros mismos, nuestras preocupaciones…
¿Las personas construimos “caparazones”…? ¿De qué manera? ¿Por qué lo hacemos?
¿Qué actitudes en tu vida ayudan a hacer tu “caparazón”? ¿Qué consecuencias tiene esto en tu relación con los demás?
El autor señala que los animales que deciden estar en movimiento construyen su firmeza por dentro, para permitir que su piel se exponga al roce, al dolor y a la intemperie. Relacionar esto con la vida espiritual. ¿Qué significa construir “firmeza por dentro” en la vida espiritual? ¿Qué significa “exponer la piel al roce, al dolor y a la intemperie? Pensar en la vida de Jesús… cómo vivió El estas dos características de quien “pone su vida en movimiento”: firmeza por dentro, capacidad de exponer-se a la intermperie?
¿Qué aprendemos para la vida?
Sintetizar en una frase el mensaje del cuento para nuestra vida.
Compartir oraciones espontáneas en común. A cada intención acompañar diciendo:
Abrenos al encuentro con los otros, Señor.
Terminar leyendo la oración.
Señor,
que no vivamos encerrados
en nosotros mismos.
Atentos sólo a nuestras preocupaciones,
pensando únicamente
en nosotros mismos.
Abrenos al encuentro
con los que nos rodean.
Prepáranos para estar atentos
a las necesidades de los otros.
Descéntranos de nuestro interior
para centrarnos en los demás.
Ayúdanos a construir
una vida interior profunda,
en comunicación contigo,
para encontrar la fuerza en Tí
Haz que vivamos abiertos a todos,
acercándonos y acompañando…
Como aprendemos de tí, Jesús,
que pasaste haciendo el bien
y viviste para los demás.
Señor, abrenos al encuentro
con los otros.
Para que nuestro corazón
esté vivo y activo
palpitando con tu Espíritu
para dar vida a los que nos rodean.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
Hay dos maneras de defender la vida: desde afuera o desde adentro. Los seres que deciden quedarse quietos porque la comida llega hasta ellos, prefieren defenderse desde afuera y así se arman de un caparazón.
A veces las circunstancias obligan a estos bichos a ponerse en movimiento, y entonces su traslado se convierte en un penoso arrastrón llevando a cuestas la cruz del caparazón que los defiende.
Es la historia de los caracoles y de tantos otros bichos sin esqueleto, que han dedicado toda su capacidad de sólido poniéndose a elaborar una costra para defenderse.
En cambio los animales a quienes ha seducido el movimiento, prefieren correr el riesgo de vivir sin defensas y dedicaron toda su capacidad de sólido a la construcción de un esqueleto. Algo que les diera firmeza por dentro y a la vez les permitiera exponer su piel al roce, al dolor y a la intemperie.
Es curioso, pero los bichos con caparazón parecieran ser más resistentes. Por todas partes uno se encuentra con antiguos caparazones que tienen a veces millones de años. Y están intactos. Lo único que les falta es la vida. La vida ha desaparecido, quizá asesinada por la opresión del caparazón calcáreo. Pero el envase se conserva perfectamente.
No podemos negar que como realidad defensiva, el caparazón ha logrado superar el tiempo y resistir todos los ataques exteriores.
Lo único que no logró fue defender la vida.
Realizar la lectura del cuento en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.
Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye el relato en forma oral (se lo vuelve a contar).
¿De qué habla el cuento?
¿Qué dos tipos de animales presenta? ¿Qué características tiene cada uno?
¿Qué sucede con los animales que tienen caparazón? ¿Qué ventaja “aparente” tienen?
¿Qué limitaciones tiene el caparazón?
El relato nos invita a reflexionar sobre la utilidad y el sentido de estar a la defensiva, aislándonos de los demás, de vivir encerrados en nosotros mismos, nuestras preocupaciones…
¿Las personas construimos “caparazones”…? ¿De qué manera? ¿Por qué lo hacemos?
¿Qué actitudes en tu vida ayudan a hacer tu “caparazón”? ¿Qué consecuencias tiene esto en tu relación con los demás?
El autor señala que los animales que deciden estar en movimiento construyen su firmeza por dentro, para permitir que su piel se exponga al roce, al dolor y a la intemperie. Relacionar esto con la vida espiritual. ¿Qué significa construir “firmeza por dentro” en la vida espiritual? ¿Qué significa “exponer la piel al roce, al dolor y a la intemperie? Pensar en la vida de Jesús… cómo vivió El estas dos características de quien “pone su vida en movimiento”: firmeza por dentro, capacidad de exponer-se a la intermperie?
¿Qué aprendemos para la vida?
Sintetizar en una frase el mensaje del cuento para nuestra vida.
Compartir oraciones espontáneas en común. A cada intención acompañar diciendo:
Abrenos al encuentro con los otros, Señor.
Terminar leyendo la oración.
Señor,
que no vivamos encerrados
en nosotros mismos.
Atentos sólo a nuestras preocupaciones,
pensando únicamente
en nosotros mismos.
Abrenos al encuentro
con los que nos rodean.
Prepáranos para estar atentos
a las necesidades de los otros.
Descéntranos de nuestro interior
para centrarnos en los demás.
Ayúdanos a construir
una vida interior profunda,
en comunicación contigo,
para encontrar la fuerza en Tí
Haz que vivamos abiertos a todos,
acercándonos y acompañando…
Como aprendemos de tí, Jesús,
que pasaste haciendo el bien
y viviste para los demás.
Señor, abrenos al encuentro
con los otros.
Para que nuestro corazón
esté vivo y activo
palpitando con tu Espíritu
para dar vida a los que nos rodean.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
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