A una chica de catorce años, enferma de gravedad, pero con una hermosa misión en su vida: haber hecho sonreír y amar la vida.
Pequeño durazno
de tronco podado,
sos todo esperanza
llamada a crecer.
Sos sólo coraje
saliendo del frío
y te sobran bríos
para florecer.
La fruta es tu meta
tu tiempo el otoño,
venís del carozo
como de un ayer;
hoy sólo sos tronco,
recuerdo y espera,
y en la primavera,
vos buscás crecer.
En la herida misma
que podó tu altura,
las flores te brotan
en acto de fe.
Son sólo unas pocas
de color rosado,
color del nublado
de tu amanecer.
Catorce esperanzas
que tal vez maduren
tan sólo en mi verso,
no es mucho, quizá.
Pero una sonrisa
despierta en el alma
lo que nadie nunca
me podría dar.
El Dios que es “!Alerta!”
le habló a Jeremías
por entre el ramaje
de un almendro en flor.
Y a mí que en la pampa,
le sigo sus rastros,
desde este Durazno,
me ha mirado hoy.
Tal vez yo le huya
por sus exigencias,
y El viene a embretarme
contra mi misión.
Su mensaje es claro
– si quiero escucharlo –
“Florecé en la tierra
que Dios te eligió”.
Nota del redactor: “embretarme” es sinónimo de acorralarme (en Argentina)
Realizar la lectura del cuento (que en realidad es una poesía) en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.
Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye la poesía en forma oral (se lo vuelve a contar).
¿Qué nos recuerda esta poesía?
¿A quién está dedicada? ¿Por qué?
¿Qué describe la poesía?
Recorrer, junto al relato, el árbol que describe… Observarlo, contemplarlo.
¿Qué personaje bíblico aparece al final? ¿Qué señala el autor sobre este personaje y qué relación establece con su propia persona?
¿Qué mensaje ha descubierto, y nos quiere transmitir, el autor en este “duraznero en flor” (en la vida de esta niña de 14 años)?
La poesía nos invita a reflexionar sobre la misión personal de cada uno.
Observar en la poesía cómo se caracteriza al duraznero.
Observar en la poesía cómo se presenta el destino-misión del durazno, y cómo va presentando su proceso de floración. ¿Qué relación establece entre las flores y la poda? Comparar con los momentos difíciles (de poda) que atravesamos en la vida. ¿Qué aprendemos?
El autor señala que ha escuchado el llamado de Dios al contemplar este “duraznero en flor” (en realidad la vida de la niña a la cual dedica la poesía). ¿Nos resulta fácil descubrir a Dios que nos habla desde la vida de los demás? ¿De las personas que nos rodean?
¿Qué llamado siente el autor de parte de Dios? Relacionar este llamado con la misión en la vida cotidiana, la vida concreta de todos los días… ¿cómo vivimos este llamado?
Puedes leer el llamado de Dios a Jeremías, en Jer. 1, 11-12 (esta es la cita exacta pero recomendamos leer desde el versículo 4 para entender mejor el llamado a Jeremías), señalado en la poesía de este relato.
¿Qué aprendemos para nuestra vida a partir de la poesía?
Sintetizar en una frase el mensaje de la poesía para nuestra vida.
Compartir oraciones espontáneas en común. A cada intención acompañar diciendo:
Quiero florecer adonde tú me plantes, Señor..
Terminar leyendo la oración.
Quiero florecer´
donde tú me plantes, Señor.
Aceptar con cariño
mi misión
y trabajar para dar frutos
todos los días.
Ayúdame a no poner trabas
a tu llamado
y muéstrame el camino
para vivirlo a pleno.
Mi vocación
como las flores
está impregnada
de esperanza
y vida nueva.
Señor,
quiero crecer y madurar,
afrontar los riesgos
de una respuesta
que brinde todo
lo que soy
y lo que tengo.
Para dejarme en tus manos
y que tú cuides mi persona
para florecer y brindar tu perfume,
a Evangelio, a vida de Reino,
a Esperanza realizada…
donde tú me plantes, Señor.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
A una chica de catorce años, enferma de gravedad, pero con una hermosa misión en su vida: haber hecho sonreír y amar la vida.
Pequeño durazno
de tronco podado,
sos todo esperanza
llamada a crecer.
Sos sólo coraje
saliendo del frío
y te sobran bríos
para florecer.
La fruta es tu meta
tu tiempo el otoño,
venís del carozo
como de un ayer;
hoy sólo sos tronco,
recuerdo y espera,
y en la primavera,
vos buscás crecer.
En la herida misma
que podó tu altura,
las flores te brotan
en acto de fe.
Son sólo unas pocas
de color rosado,
color del nublado
de tu amanecer.
Catorce esperanzas
que tal vez maduren
tan sólo en mi verso,
no es mucho, quizá.
Pero una sonrisa
despierta en el alma
lo que nadie nunca
me podría dar.
El Dios que es “!Alerta!”
le habló a Jeremías
por entre el ramaje
de un almendro en flor.
Y a mí que en la pampa,
le sigo sus rastros,
desde este Durazno,
me ha mirado hoy.
Tal vez yo le huya
por sus exigencias,
y El viene a embretarme
contra mi misión.
Su mensaje es claro
– si quiero escucharlo –
“Florecé en la tierra
que Dios te eligió”.
Nota del redactor: “embretarme” es sinónimo de acorralarme (en Argentina)
Realizar la lectura del cuento (que en realidad es una poesía) en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.
Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye la poesía en forma oral (se lo vuelve a contar).
¿Qué nos recuerda esta poesía?
¿A quién está dedicada? ¿Por qué?
¿Qué describe la poesía?
Recorrer, junto al relato, el árbol que describe… Observarlo, contemplarlo.
¿Qué personaje bíblico aparece al final? ¿Qué señala el autor sobre este personaje y qué relación establece con su propia persona?
¿Qué mensaje ha descubierto, y nos quiere transmitir, el autor en este “duraznero en flor” (en la vida de esta niña de 14 años)?
La poesía nos invita a reflexionar sobre la misión personal de cada uno.
Observar en la poesía cómo se caracteriza al duraznero.
Observar en la poesía cómo se presenta el destino-misión del durazno, y cómo va presentando su proceso de floración. ¿Qué relación establece entre las flores y la poda? Comparar con los momentos difíciles (de poda) que atravesamos en la vida. ¿Qué aprendemos?
El autor señala que ha escuchado el llamado de Dios al contemplar este “duraznero en flor” (en realidad la vida de la niña a la cual dedica la poesía). ¿Nos resulta fácil descubrir a Dios que nos habla desde la vida de los demás? ¿De las personas que nos rodean?
¿Qué llamado siente el autor de parte de Dios? Relacionar este llamado con la misión en la vida cotidiana, la vida concreta de todos los días… ¿cómo vivimos este llamado?
Puedes leer el llamado de Dios a Jeremías, en Jer. 1, 11-12 (esta es la cita exacta pero recomendamos leer desde el versículo 4 para entender mejor el llamado a Jeremías), señalado en la poesía de este relato.
¿Qué aprendemos para nuestra vida a partir de la poesía?
Sintetizar en una frase el mensaje de la poesía para nuestra vida.
Compartir oraciones espontáneas en común. A cada intención acompañar diciendo:
Quiero florecer adonde tú me plantes, Señor..
Terminar leyendo la oración.
Quiero florecer´
donde tú me plantes, Señor.
Aceptar con cariño
mi misión
y trabajar para dar frutos
todos los días.
Ayúdame a no poner trabas
a tu llamado
y muéstrame el camino
para vivirlo a pleno.
Mi vocación
como las flores
está impregnada
de esperanza
y vida nueva.
Señor,
quiero crecer y madurar,
afrontar los riesgos
de una respuesta
que brinde todo
lo que soy
y lo que tengo.
Para dejarme en tus manos
y que tú cuides mi persona
para florecer y brindar tu perfume,
a Evangelio, a vida de Reino,
a Esperanza realizada…
donde tú me plantes, Señor.
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
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