Recursos / Cuentos pastorales

Evangelización masiva

Cuento de Mamerto Menapace, OSB
Publicado en el libro Madera Verde, Editorial Patria Grande.

Salió una tarde a sembrar:

¡le quemaba la semilla!

La tiró por la gramilla,

el camino, el pedregal,

por los surcos del tierral

en donde es fértil la arcilla.

Una misma fue la siembra,

y un mismo campo también,

y sin embargo, después

fue distinto el resultado,

porque en el mismo sembrado

diferencias suele haber.

Hay franjas que son camino

endurecido al pisar

allí no puede brotar

la semilla que ha caído;

es gesto para el olvido

que el tiempo se llevará.

Está la tosca del bajo

que apenas tiene tierrita;

la semilla, enseguidita

apunta su ingenuidad,

pero al faltarle humedad,

viene el sol, y se marchita.

Está la parte invadida

por el cardo y la maleza;

allí toda la riqueza

es gesto inútil, nomás:

terminarán por ahogar

la vida, cuando aparezca.

Y hay tierra fértil, también,

con sus lomas y sus bajos,

tierras que desde abajo

llegan a producir.

Es allí que hay que insistir

sin mezquinarle al trabajo.

En el campo de la vida

hay de todo, sí señor:

alegría, sueño, dolor;

fertilidad y pobreza;

y allí gasta su riqueza

de semilla, el sembrador.

Nota del redactor: “tosca” es sinónimo de piedra (en Argentina)

Guía Pastoral por Marcelo A. Murúa
Lectura

Realizar la lectura del cuento (que en realidad es una poesía) en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.

Rumiando el relato

Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye la poesía en forma oral (se lo vuelve a contar).

¿Qué nos recuerda esta poesía?

¿Quién es el protagonista?

¿Qué tipos de terreno encuentra al sembrar?

¿Qué sucede en cada terreno?

¿Qué señala al concluir sobre el sembrador?

Descubriendo el mensaje

La poesía nos invita a reflexionar sobre la actitud del sembrador y los diferentes “terrenos” que encontrará en su misión.

Observar en la poesía cómo se caracteriza al sembrador. ¿Qué actitudes presenta? Comparar con Jesús y relacionar esas actitudes con su vida.

Observar en la poesía cómo se caracterizan los diferentes terrenos. ¿Cómo es cada uno? ¿Qué sucede con la siembra en ellos? Relacionar cada tipo de terreno con tu historia personal, ¿puedes descubrirte a tí mismo como alguno de estos terrenos en algún momento de tu vida?

Puedes leer la parábola del sembrador, en Mc. 4, 1-20, la cual ha inspirado la poesía de este relato.

¿Qué aprendemos para nuestra vida a partir de la poesía?

Compromiso para la vida

Sintetizar en una frase el mensaje de la poesía para nuestra vida.

Para terminar: la oración en común

Compartir oraciones espontáneas en común. A cada intención acompañar diciendo:

Haz de nosotros un terreno fértil, Señor.

Terminar leyendo la oración.

Terreno fértil para el Evangelio

Haz de nosotros
un terreno fértil, Señor.

Para recibir en lo profundo
la semilla de tu evangelio.

Para esperar cada mañana
el agua fecunda de tu palabra.

Para confiar en tu cuidado y aceptar
las podas de nuestras malezas.

Para brotar con nueva fuerza
en actitudes de hombres nuevos.

Para crecer con perseverancia
en la misión que tú nos muestres.

Para dar frutos que alimenten
la vida y camino de otros,
como nos diste ejemplo.

Queremos ser terreno fértil
acepta nuestra pobre tierra
y abonala con tu presencia
cada jornada de nuestra vida.

– Que así sea –

Marcelo A. Murúa

Salió una tarde a sembrar:

¡le quemaba la semilla!

La tiró por la gramilla,

el camino, el pedregal,

por los surcos del tierral

en donde es fértil la arcilla.

Una misma fue la siembra,

y un mismo campo también,

y sin embargo, después

fue distinto el resultado,

porque en el mismo sembrado

diferencias suele haber.

Hay franjas que son camino

endurecido al pisar

allí no puede brotar

la semilla que ha caído;

es gesto para el olvido

que el tiempo se llevará.

Está la tosca del bajo

que apenas tiene tierrita;

la semilla, enseguidita

apunta su ingenuidad,

pero al faltarle humedad,

viene el sol, y se marchita.

Está la parte invadida

por el cardo y la maleza;

allí toda la riqueza

es gesto inútil, nomás:

terminarán por ahogar

la vida, cuando aparezca.

Y hay tierra fértil, también,

con sus lomas y sus bajos,

tierras que desde abajo

llegan a producir.

Es allí que hay que insistir

sin mezquinarle al trabajo.

En el campo de la vida

hay de todo, sí señor:

alegría, sueño, dolor;

fertilidad y pobreza;

y allí gasta su riqueza

de semilla, el sembrador.

Nota del redactor: “tosca” es sinónimo de piedra (en Argentina)

Guía Pastoral
por Marcelo A. Murúa
Lectura

Realizar la lectura del cuento (que en realidad es una poesía) en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.

Rumiando el relato

Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye la poesía en forma oral (se lo vuelve a contar).

¿Qué nos recuerda esta poesía?

¿Quién es el protagonista?

¿Qué tipos de terreno encuentra al sembrar?

¿Qué sucede en cada terreno?

¿Qué señala al concluir sobre el sembrador?

Descubriendo el mensaje

La poesía nos invita a reflexionar sobre la actitud del sembrador y los diferentes “terrenos” que encontrará en su misión.

Observar en la poesía cómo se caracteriza al sembrador. ¿Qué actitudes presenta? Comparar con Jesús y relacionar esas actitudes con su vida.

Observar en la poesía cómo se caracterizan los diferentes terrenos. ¿Cómo es cada uno? ¿Qué sucede con la siembra en ellos? Relacionar cada tipo de terreno con tu historia personal, ¿puedes descubrirte a tí mismo como alguno de estos terrenos en algún momento de tu vida?

Puedes leer la parábola del sembrador, en Mc. 4, 1-20, la cual ha inspirado la poesía de este relato.

¿Qué aprendemos para nuestra vida a partir de la poesía?

Compromiso para la vida

Sintetizar en una frase el mensaje de la poesía para nuestra vida.

Para terminar: la oración en común

Compartir oraciones espontáneas en común. A cada intención acompañar diciendo:

Haz de nosotros un terreno fértil, Señor.

Terminar leyendo la oración.

Terreno fértil para el Evangelio

Haz de nosotros
un terreno fértil, Señor.

Para recibir en lo profundo
la semilla de tu evangelio.

Para esperar cada mañana
el agua fecunda de tu palabra.

Para confiar en tu cuidado y aceptar
las podas de nuestras malezas.

Para brotar con nueva fuerza
en actitudes de hombres nuevos.

Para crecer con perseverancia
en la misión que tú nos muestres.

Para dar frutos que alimenten
la vida y camino de otros,
como nos diste ejemplo.

Queremos ser terreno fértil
acepta nuestra pobre tierra
y abonala con tu presencia
cada jornada de nuestra vida.

– Que así sea –

Marcelo A. Murúa

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