Catequesis / De catequista a catequista

El catequista pertenece a una comunidad cristiana

Grupo de catequistas caminando hacia una capilla rodeada de naturaleza.

Algunas personas que han sido llamadas asumen su responsabilidad en la catequesis de una manera individual, tal es el caso de los obispos y presbíteros (sacerdotes); el catequista, emerge con un llamado particular de Dios aceptado en la fe, pertenece a una comunidad cristiana y es una expresión de la misma. Su servicio es vivido dentro de una comunidad que es el sujeto principal de acompañamiento en la fe, toda su actividad tiene lugar dentro de la Iglesia. El catequista es testigo de su tradición viva y mediadora que facilita la inserción de los nuevos discípulos de Cristo en la comunidad. (DC 111-112)

La comunidad es el vientre en el que nace y crece la vocación específica al servicio de la catequesis, es una comunidad real, rica en dones y oportunidades, pero no exenta de límites y debilidades; el lugar por excelencia para la formación del catequista, es la comunidad cristiana con la variedad de sus carismas y ministerios, es el ambiente natural en el que se aprende y se vive la vida de fe. (DC 133).

Dentro de la comunidad tiene un papel particular el grupo de catequistas que, junto con los presbíteros, comparten mutuamente el camino de la fe y la experiencia pastoral, así crece la identidad del catequista y toma conciencia del proyecto evangelizador. El grupo de catequistas es el contexto real en el cual, todos pueden ser evangelizados continuamente y permanecer disponibles para nuevos aportes formativos. (DC 134).

Lo que plantea el Directorio tiene que ver con la pertenencia a una comunidad y desde ella y hacia ella el catequista realiza su servicio, se forma dentro de esa cuna que lo prepara y acompaña, hace su experiencia de vivencia cristiana y junto con el grupo de catequistas crece también en la fe que proclama. No es un servicio individual, solitario y hasta oculto, responde a la manera cómo Jesús procedió con sus discípulos, no en solitario, sino que formó, cultivó y estuvo hasta el final con su comunidad.

Con esta concepción de catequista se entiende que, la catequesis tiene necesidad de ser vivida en comunión con aquellos que han dado el mismo paso, la comunidad eclesial, a todos los niveles, es doblemente responsable respecto a la catequesis: tiene la responsabilidad de atender a la formación de sus miembros, pero también la responsabilidad de acogerlos en un ambiente donde puedan vivir, con la mayor plenitud posible, lo que han aprendido. (CT, n 24)

Recordar que la iglesia de Jesús nació de su Ministerio y fue enviada para realizar su misión ejerciendo ministerios; antes que ser asamblea de grupos es comunidad de ministros y servidores, la iglesia es por vocación ministerial, los ministerios son tan antiguos como la misma Iglesia; todo el libro de los Hechos de los Apóstoles y la experiencia de las primeras comunidades son una clara demostración de ello. Los catequistas no son ningún movimiento en la Iglesia, ellos ejercen un ministerio para el bien de la comunidad entera. (Merlos, F., p. 270-271)

Momento de reflexión

  1. ¿Por qué es importante para el catequista pertenecer a una comunidad cristiana?
  2. ¿Cuáles son los aportes concretos de la comunidad cristiana para el catequista?
  3. Papa Francisco instituyó el Ministerio de catequista. Lea su contenido.

Referencias bibliográficas

  • Directorio para la Catequesis. 2020
  • Juan Pablo II, 1979, Exhortación Apostólica Catechesi Tradendae (La catequesis en nuestro tiempo). Centro salesiano. Quito. Ecuador.
  • Merlos, Francisco, 2014, Manual para el catequista actual. Palabra Ediciones. México.
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