Mt 6, 6
Tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
Desde el silencio de mi corazón,
cuando nos quedamos solos
los dos cara a cara, Señor,
te doy gracias por tu Amor,
te alabo por tu Presencia
en la Creación y en la Historia,
te pido confiado que me ayudes
a crecer en mi compromiso y vocación,
y fundamentalmente, Jesús, te ruego
enséñame a buscar
la Voluntad de Dios,
a vivirla cada día
con entrega y con pasión.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa
