Ecl 3, 1-2.7
Hay bajo el sol un momento para todo,
y un tiempo para hacer cada cosa:
Tiempo para nacer, y tiempo para morir;
tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado; …
tiempo para rasgar y tiempo para coser;
tiempo para callarse y tiempo para hablar…
En el ocaso del día,
mi buen Dios,
hago silencio en mi interior,
para disfrutar tu presencia
y quedarme junto a Ti.
Quiero callar para escucharte,
quédate a mi lado,
te ofrezco todo lo que hice hoy.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa
