Prov 28, 13
Ocultar sus faltas no conduce a nada,
el que las reconoce y renuncia a ellas se hace perdonar.
La noche y el final del día
son buenos momentos para evaluar.
Cuando llega el fin de la jornada
pienso en Ti, Señor,
y te doy gracias.
Pero también pienso en mí,
y te pido perdón por mis faltas.
Aunque lo intento en algo cada día
me alejo de Ti y de los demás.
Por eso, ante tus ojos de Padre,
me presento arrepentido
y aunque lo deba repetir día tras día,
de corazón hoy,
perdón, Señor, te pido.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa
