” Y empezó a decirles: «Hoy les llegan noticias de cómo se cumplen estas palabras proféticas.»
Todos lo aprobaban y se quedaban maravillados, mientras esta proclamación de la gracia de Dios salía de sus labios. Y decían: «¡Pensar que es el hijo de José!» Jesús les dijo: «Seguramente ustedes me van a recordar el dicho: Médico, cúrate a ti mismo. Realiza también aquí, en tu patria, lo que nos cuentan que hiciste en Cafarnaún».
Y Jesús añadió: «Ningún profeta es bien recibido en su patria. En verdad les digo que había muchas viudas en Israel en tiempos de Elías, cuando el cielo retuvo la lluvia durante tres años y medio y un gran hambre asoló a todo el país. Sin embargo Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una mujer de Sarepta, en tierras de Sidón. También había muchos leprosos en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio». Todos en la sinagoga se indignaron al escuchar estas palabras; se levantaron y lo empujaron fuera del pueblo, llevándolo hacia un barranco del cerro sobre el que está construido el pueblo, con intención de arrojarlo desde allí. Pero Jesús pasó por medio de ellos y siguió su camino. “
Tú eres el Dios del Reino,
Dios de la Vida y la Historia,
que nos convocas a hacer un mundo nuevo.
Dios del Reino
que nace desde los pobres a todos,
Dios del Reino
de la Justicia anhelada,
Dios del Reino
de la Solidaridad.
Tú eres el Dios del Reino,
enséñanos a descubrir sus caminos,
y danos fuerzas para ser fieles
y construirlo con nuestras vidas,
superando los conflictos
y dificultades que nacen
de ser fieles a tu Proyecto, Señor.
Ningún profeta es bien recibido
en su patria…
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
” Y empezó a decirles: «Hoy les llegan noticias de cómo se cumplen estas palabras proféticas.»
Todos lo aprobaban y se quedaban maravillados, mientras esta proclamación de la gracia de Dios salía de sus labios. Y decían: «¡Pensar que es el hijo de José!» Jesús les dijo: «Seguramente ustedes me van a recordar el dicho: Médico, cúrate a ti mismo. Realiza también aquí, en tu patria, lo que nos cuentan que hiciste en Cafarnaún».
Y Jesús añadió: «Ningún profeta es bien recibido en su patria. En verdad les digo que había muchas viudas en Israel en tiempos de Elías, cuando el cielo retuvo la lluvia durante tres años y medio y un gran hambre asoló a todo el país. Sin embargo Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una mujer de Sarepta, en tierras de Sidón. También había muchos leprosos en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio». Todos en la sinagoga se indignaron al escuchar estas palabras; se levantaron y lo empujaron fuera del pueblo, llevándolo hacia un barranco del cerro sobre el que está construido el pueblo, con intención de arrojarlo desde allí. Pero Jesús pasó por medio de ellos y siguió su camino. “
Tú eres el Dios del Reino,
Dios de la Vida y la Historia,
que nos convocas a hacer un mundo nuevo.
Dios del Reino
que nace desde los pobres a todos,
Dios del Reino
de la Justicia anhelada,
Dios del Reino
de la Solidaridad.
Tú eres el Dios del Reino,
enséñanos a descubrir sus caminos,
y danos fuerzas para ser fieles
y construirlo con nuestras vidas,
superando los conflictos
y dificultades que nacen
de ser fieles a tu Proyecto, Señor.
Ningún profeta es bien recibido
en su patria…
– Que así sea –
Marcelo A. Murúa
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