“Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»”
Madre del Salvador,
que nazca Jesús con nosotros.
Acércanos a tu hijo
para que nos llene de su presencia
y llegue el Espíritu
a nuestras comunidades.
Queremos vivir un Adviento solidario,
siguiendo tus pasos, María,
para estar cerca del que sufre
y pasa necesidad.
Aliéntanos para decidir
vivir en la práctica
las actitudes que tú nos enseñas,
con tu ejemplo sencillo,
solidario y cercano.
Que llevemos a Jesús
a los más necesitados,
para que el Señor llegue a todos
y sea Dios-con-nosotros.
Marcelo A. Murúa
“Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»”
Madre del Salvador,
que nazca Jesús con nosotros.
Acércanos a tu hijo
para que nos llene de su presencia
y llegue el Espíritu
a nuestras comunidades.
Queremos vivir un Adviento solidario,
siguiendo tus pasos, María,
para estar cerca del que sufre
y pasa necesidad.
Aliéntanos para decidir
vivir en la práctica
las actitudes que tú nos enseñas,
con tu ejemplo sencillo,
solidario y cercano.
Que llevemos a Jesús
a los más necesitados,
para que el Señor llegue a todos
y sea Dios-con-nosotros.
Marcelo A. Murúa
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