” Era el año quince del reinado del emperador Tiberio. Poncio Pilato era gobernador de Judea, Herodes gobernaba en Galilea, su hermano Filipo en Iturea y Traconítide, y Lisanias en Abilene; Anás y Caifás eran los jefes de los sacerdotes. En este tiempo la palabra de Dios le fue dirigida a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Juan empezó a recorrer toda la región del río Jordán, predicando bautismo y conversión, para obtener el perdón de los pecados. Esto ya estaba escrito en el libro del profeta Isaías: Oigan ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos. Las quebradas serán rellenadas y los montes y cerros allanados.
Lo torcido será enderezado, y serán suavizadas las asperezas de los caminos. Todo mortal entonces verá la salvación de Dios. “
Necesitamos conversión, Señor,
cambiar el corazón,
revisar la vida,
reconocer errores y egoísmos…
para vivir en tu presencia,
para escuchar tu voz.
Necesitamos conversión, Señor,
aprender a discernir,
descubrir tus exigencias,
asumir el Evangelio
con toda la vida.
Necesitamos conversión, Señor,
ayúdanos…
danos tu espíritu…
como María,
para hacer nacer a Dios
en nosotros,
para dar a luz a Jesús
a nuestro alrededor.
Marcelo A. Murúa
” Era el año quince del reinado del emperador Tiberio. Poncio Pilato era gobernador de Judea, Herodes gobernaba en Galilea, su hermano Filipo en Iturea y Traconítide, y Lisanias en Abilene; Anás y Caifás eran los jefes de los sacerdotes. En este tiempo la palabra de Dios le fue dirigida a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Juan empezó a recorrer toda la región del río Jordán, predicando bautismo y conversión, para obtener el perdón de los pecados. Esto ya estaba escrito en el libro del profeta Isaías: Oigan ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos. Las quebradas serán rellenadas y los montes y cerros allanados.
Lo torcido será enderezado, y serán suavizadas las asperezas de los caminos. Todo mortal entonces verá la salvación de Dios. “
Necesitamos conversión, Señor,
cambiar el corazón,
revisar la vida,
reconocer errores y egoísmos…
para vivir en tu presencia,
para escuchar tu voz.
Necesitamos conversión, Señor,
aprender a discernir,
descubrir tus exigencias,
asumir el Evangelio
con toda la vida.
Necesitamos conversión, Señor,
ayúdanos…
danos tu espíritu…
como María,
para hacer nacer a Dios
en nosotros,
para dar a luz a Jesús
a nuestro alrededor.
Marcelo A. Murúa
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