Oraciones / A María

¡Ayúdanos a ser fieles!

María, la virgen fiel.
Modelo de seguimiento
y corazón abierto
a la voluntad del Padre.
Maestra de la fe
en nuestras comunidades.
muéstranos el camino,
corre el velo de nuestros ojos,
cambia nuestras miradas,
convierte nuestros puntos de vista,
encarna en nosotros
la presencia de tu Hijo
y embebe nuestro corazón
con su mensaje.

Virgen fiel a la Palabra.
Tu que nos enseñas
cómo escuchar a Dios
cómo dejarse sorprender,
cómo guardar sin olvidar
lo que no se alcanza a entender
pero es necesario "rumiar"
para ir descubriendo
los horizontes que nos propone Dios.

Virgen fiel a la Palabra,
decidida, comprometida,
que te entregas sin condiciones.
Nos muestras con tu vida
como ser fiel en el camino,
como no fallar en el intento,
seguir sin dejar caer los brazos.
Nos enseñas que la fidelidad
tiene momentos de dolor
e incomprensión,
y está siempre cimentada
en una enorme dosis de amor
que ayuda y permite
superar hasta lo más difícil.

¡Fidelidad!
¡Que palabra difícil
en los tiempos de hoy!
María ayúdame a ser fiel,
fiel a la inspiración del Espíritu en el corazón,
fiel a los valores del Evangelio cada día,
fiel al amor compartido en la pareja,
fiel al amor entregado a los hijos,
fiel al amor compañero en los amigos,
fiel al amor que nos ofreces siempre,
a pesar de nuestras fragilidades, Señor de la Vida.

Virgen fiel,
Señora de los que buscan,
compañera de ruta,
nos señalas con tu ejemplo
que la fidelidad se demuestra en la vida práctica
más que en las palabras lindas.
Para ser fiel al Señor
tú vives al servicio,
la entrega generosa y esforzada
a Isabel, que necesita ayuda.
Para ser fiel al Señor
tú acompañas a Jesús
respetando su camino,
aún sin entender todo.
Para ser fiel al Señor,
tú permaneces junto a la cruz,
atravesada por el dolor,
sosteniendo con la mirada a tu Hijo.
Para ser fiel al Señor,
tú unes a la comunidad
en la oración a la espera
del Espíritu que lleno tu propia vida.

Madre fiel
queremos seguir tus pasos
contágianos la luz del Espíritu
para vivir el evangelio todos los días,
y no reducirlo a un rito de día domingo.
Transforma nuestros corazones
para aprender a decir “sí”
al proyecto del Padre.
Ayúdanos a vivir la fe
en la acción solidaria a los que sufren,
anímanos en la perseverancia
que nace de un corazón orante,
que descubre su fortaleza
en la entrega fiel a la Voluntad de Dios.

– Marcelo A. Murúa

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