Salmo 119, 147
Me adelanto a la aurora para clamarte, espero en tus palabras.
Mi alimento es tu Palabra, Señor,
por eso dame constancia
para orar con Ella cada día.
Nutre mi corazón catequista
con el agua viva de tus enseñanzas.
Te llamo por tu Nombre al comenzar la jornada
dando gracias por el nuevo día y por la vida,
reposo mi espíritu en el silencio
para escuchar tu voz que habla en la Biblia.
Dame perseverancia para orar, Jesús mío,
y guíame, como a los discípulos,
para aprender de Ti a estar atento
al Padre Bueno que nos muestra su Voluntad.
Como desayuno cada amanecer
para empezar el día con energía,
Señor, que busque en tu Palabra,
la fuerza cotidiana.
Al despertar cada mañana,
en mis oídos, tu Palabra,
en mi corazón, tu Palabra,
en mis manos y en mi boca, tu Palabra.
Para crecer como discípulo catequista, Señor
– Marcelo A. Murúa