Prov 15, 32
El que desprecia la corrección se perjudica a sí mismo,
el que escucha los consejos forma su conciencia.
Cada anochecer
siento tu llamado
que me ayuda a evaluar
mi camino en este día.
Así descubro lo bueno que pude hacer,
y también tomo conciencia
de las cosas que debo corregir.
Te pido perdón Padre
por mis fallas de hoy,
las pongo en tus manos
para cambiar, crecer, y ser mejor.
Gracias por la jornada, Señor,
renueva mis fuerzas,
mi esperanza, mi corazón.
– Marcelo A. Murúa