Ex 15, 2
¡Yavé, mi fortaleza!, a él le cantaré,
él fue mi salvación,
él es mi Dios y lo alabaré,
Cada mañana me levanto, Padre Bueno,
y con alegría bendigo tu nombre,
agradecido por la nueva mañana
que despierta ante mis ojos.
Tú eres el Dios de la Vida,
el Dios Grande y Amoroso,
el que da la Paz y la Esperanza.
Me animas y das fuerzas
para caminar la jornada.
En tus manos, mis días, Señor.
Ilumina mi día, Señor,
te ofrezco la vida, hecha oración.
– Marcelo A. Murúa