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Mamerto Menapace

Monje benedictino del Monasterio Santa María de Los Toldos, desde el año 1959.
Ordenado sacerdote el 4 de diciembre de 1966.
Abad del Monasterio desde 1980 hasta 1992 (cumplió dos períodos consecutivos de seis años).
Reconocido escritor, ha publicado más de veinte libros de cuentos para el encuentro con Dios y el crecimiento en la fe
.

 

 

 

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El juicio de Dios padre
por Mamerto Menapace, publicado en La sal de la tierra, Editorial Patria Grande.

 

Felices los misericordiosos
Porque ellos alcanzarán misericordia.

 

Cuenta la leyenda finlandesa que hace mucho, mucho tiempo, vivía en la tierra una señora muy devota que rezaba rosarios y hacía novenas. Era muy devota de los santos y entre ellos tenía preferencia, y a los que más quería les prendía más velas. Lo que nunca hacía era tener compasión de nadie, y despreciaba a sus sirvienta. Nunca dio un pedazo de pan a un pobre y jamás perdonó una ofensa. Y le parecía que tener misericordia, no era un mandamiento digno de ella.

Al fin de muchos años le llegó su turno: se murió de vieja. Al llegar al cielo, San Pedro le revisó el legajo y le cerró la puerta. Indignada y furibunda le armó un escándalo; pero San Pedro no quiso atender a sus protestas. No encontraba entre sus datos ningún motivo para abrirle la tranquera. Se la llevaron nomás los diablos, y a su llegada le organizaron una "fiesta".

Con todo, sus santos protectores fueron ante el Padre Eterno a quejarse y pedir que interviniera. Y el Padre Eterno, que quiere que reine la paz en su cielo, accedió a revisar las cuentas. Llamó al ángel más fornido y señalándole allá abajo a la señora, mandó que fuera y la trajera.

Y allá fue don Angel de un zumbido, cayendo entre los diablos como chimango en pichonera. La tomó a la Doña ente sus brazos y dispuso a retomar de vuelta. Al verlo el diablo que estaba más cercano de ella, se dio cuenta de que se la llevaban para el cielo, y quiso aprovechar para huir de los infiernos y de un salto se aferró a sus piernas que ya estaban en el aire. Otro diablo, al verlo remontarse, repitió la treta, y se agarró a los pies de su colega. Y así uno tras otro se fueron agarrando, formando una cadena. Y al irse remontado el ángel, iba sacando a todos los diablos de infierno como quien desenrolla una madeja.

La señora del cuento entonces miró a sus pies, y al ver que los diablos se salvaban con ella, le entró una tremenda indignación y comenzó a gritar:

-¡Qué horror, de ninguna manera!

Y comenzó a dar taconazos y patadas, para librarse de toda esa caterva. A cada patada se soltaba un diablo, y con él se rompía la cadena, que volvía dando tumbos al infierno, levantando una tremenda polvareda. Desesperado el primer diablo se aferraba con las dos manos y los dientes, de sus piernas, para un certero taconazo lo tumbó, justo mismo al llegar a la tranquera.

Y así llegó la señora a presentarse, ante Dios Padre, y jadeante y satisfecha. Satisfecha de haber preservado el orden de las cosas: los santos en la gloria, los demonios en la hoguera.

Pero Dios Padre la miró a los ojos, y tomándola por los hombros indignado la arrojó nuevamente a las tinieblas. Y luego, dirigiéndose a sus santos, pronunció sentencia eterna:

Un juicio sin misericordia
para quien misericordia no tuviera.
El que tenga los oídos para oír,
que escuche, por favor, y que comprenda.

 

Guía de Trabajo Pastoral por Marcelo A. Murúa

Cuento El juicio de Dios padre, de Mamerto Menapace.
Publicado en el libro La sal de la tierra, Editorial Patria Grande.


Lectura

Realizar la lectura del cuento en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.


Rumiando el relato

Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye el relato en forma oral (se lo vuelve a contar).

  • ¿Cómo caracteriza el cuento a la señora muy devota? ¿Qué hacía… cómo vivía? ¿Cómo trataba a los demás?
  • ¿Qué sucedió a su muerte? ¿Adónde fue a parar?
  • ¿Quiénes intervinieron por ella y ante quien??
  • ¿Qué ordenó entonces Dios Padre? ¿A quién envió y con qué misión?
  • ¿Qué sucedió en el camino rumbo al "cielo" con la señora devota?
  • ¿Cuál fue la reacción de Dios Padre al enterarse de su actitud?
  • Comentar la frase final que dice el Padre.
  • Elegir una frase del texto (releerlo rápido para ubicarla) que más le haya llegado/impactado a cada uno y compartirla en voz alta.


Descubriendo el mensaje

El cuento nos presenta un crudo retrato de las personas que no viven la misericordia y la compasión que Dios quiere para todos. Comienza con la frase de las bienaventuranzas que proclama "Felices a los misericordiosos y señala que "alcanzarán misericordia" (por Dios). El relato es movilizante e invita a la reflexión sobre la propia vida. Puede ser muy útil para iluminar una corrección fraterna y para ayudar a pensar en la manera de convivir y comportarse que Dios realmente quiere.

¿Qué llama la atención de la conducta de la señora devota?

¿Has vivido alguna vez una situación semejante? ¿Conoces gente o grupos cristianos que tengan una conducta y manera de pensar similar a la descripta para la señora?

¿Cómo es la actitud de Dios Padre? ¿Cómo reacciona en un primer momento, al escuchar la presentación de los "santos conocidos de la señora"? ¿Cómo reacciona luego, al conocer la actitud de la señora en el viaje rumbo al cielo?

¿Recuerdas algún texto bíblico relacionado con el mensaje del cuento? Existen muchísimos te sugerimos los dos siguientes:

- Lázaro y el rico, Lc. 16, 19-31

- El que no perdonó a su compañero,

- Las actitudes que a Dios le agradan, Is. 58, 1-11

Misericordia significa "corazón sensible a las miserias" (al sufrimiento, a la injusticia), compartir qué aprendemos de Jesús, de su práctica y enseñanzas, con respecto a la misericordia. ¿Por qué proclama "Felices los misericordiosos…"?

Comenta la sentencia final de Dios Padre y relaciona esta frase con los textos bíblicos sugeridos. ¿Qué conducta de vida realmente agrada a Dios?

¿Qué aprendes del cuento para tu vida? ¿Cómo puedes aplicar el mensaje del cuento?



Compromiso para la vida

Sintetizar en una frase el mensaje que has descubierto en el cuento para tu vida. Compartirlo con los demás.



Para terminar: la oración en común

Leer entre todos la oración y luego poner en común las intenciones de cada uno.

Terminar con una canción.

 

Felices los misericordiosos

Felices los misericordiosos
porque alcanzarán misericordia.

¡Misericordia quiero,
y no sacrificios!
Es el grito de Dios
que nos enseña el profeta Isaías…

Misericordia y compasión
por los pobres y marginados
es lo que aprendemos de Jesús,
el Señor de la Vida.

Misericordia
que es pasión por la vida del otro,
compromiso por la justicia,
compasión activa,
valentía evangélica
para trabajar por la paz,
esfuerzo solidario
para que todos tengan
lo necesario para vivir
¡como Dios quiere,
con dignidad!!!

Misericordia
en nuestras relaciones.
Tratar al otro
como el mismo Dios nos trata:
con amor y perdón,
porque seremos juzgados
con la misma vara
que tratemos a los demás.

Señor,
cambia nuestro corazón de piedra,
por un corazón sensible a los demás,
por un corazón donde habite
tu Espíritu de vida nueva.
Danos fuerzas para vivir
como Tú quieres
y convierte nuestra religiosidad
en pasión por la vida de los otros.

- Que así sea -

 

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