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Mamerto Menapace

Monje benedictino del Monasterio Santa María de Los Toldos, desde el año 1959.
Ordenado sacerdote el 4 de diciembre de 1966.
Abad del Monasterio desde 1980 hasta 1992 (cumplió dos períodos consecutivos de seis años).
Reconocido escritor, ha publicado más de veinte libros de cuentos para el encuentro con Dios y el crecimiento en la fe
.

 

 

 

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El pozo y los camellos
por Mamerto Menapace, publicado en La sal de la tierra, Editorial Patria Grande.

 

En las ciudades de los hombres hay fuentes que largan su chorro día y noche. Su misión no es la de abrevar a los hombres de la ciudad. Más bien cumplen con la función de alegrar la vista con su juego de agua en movimiento, y los oídos con su despreocupado murmullo en medio del bullicio. Fuentes que son visitadas por los turistas, hombres que llegan hasta ellas sin sed y con una máquina de fotografiar en bandolera.

Abundancia de aguas inútiles, derrochadas frente a hombres sin sed. Armonía de movimientos y colores para entretener a hombres que necesitan gastar su tiempo, porque se han detenido en la vida al quedarse sin metas. Fuentes conocidas por todo el mundo.

En la Plaza de San Pedro, compré una vez por noventa liras, diez tarjetas postales con diez fuentes distintas que había visitado en una sola mañana en que no sabía qué hacer. En ninguna de ellas sentía necesidad de beber.

Pero en el país de los nómades, las cosas son diferentes. En la tierra de hombres en movimiento, con metas difíciles y lejanas, no hay fuentes, sino solamente pozos. Pozos del desierto, distantes y ocultos bajo la monotonía de los arenales. Abrevadas en un pozo, hay caravanas que a veces tienen que caminar con urgencia largo tiempo antes de encontrar el más próximo. Y a veces su presencia es tan irreconocible que no les queda más remedio que fiarse del instinto afiebrado de sus camellos sedientos, que buscan rumbos olfateando el viento.

Pero los camelleros saben también que cuando la sed se agranda, comienzan los espejismos. En los cerebros recalentados despiertan entonces las tarjetas postales de fuentes exuberantes y tentadoras que llevan a las dunas donde sólo está la muerte. ¡Pobre el turista que se adentre en el desierto con su cerebro equipado con postales de fuentes! Probablemente morirá de sed autoengañado, a poco trecho del pozo que podría haberle devuelto a la vida pero que le permaneció oculto, simplemente porque su presencia no se manifestaba con los mismos signos que las fuentes para turistas con las que había equipado su imaginación.

En ese momento los conductores de camellos deben aferrarse a dos convicciones: que los camellos con más sed son los mejor equipados para encontrar el pozo, y que la misión de los conductores es hacer lo imposible por mantener unida la caravana sin permitir la desbandada de los camellos sedientos, ni el rezagarse de los camellos satisfechos. De lo contrario los camellos sedientos a lo mejor encontrarán el pozo, pero una vez abrevados se habrán quedado sin caravana, y por ello sin meta, encadenados a morir junto a ese pozo agotado bien pronto. Y los otros, la caravana sin sedientos, habrán perdido con ellos la única posibilidad de dar con el pozo que les habría permitido continuar su marcha hacia la meta.

La eliminación de los inquietos es el suicidio de las comunidades.

 

Guía de Trabajo Pastoral por Marcelo A. Murúa

Cuento El pozo y los camellos, de Mamerto Menapace.
Publicado en el libro La sal de la tierra, Editorial Patria Grande.


Lectura

Realizar la lectura del cuento en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.


Rumiando el relato

Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye el relato en forma oral (se lo vuelve a contar).

  • ¿Cómo presenta a las fuentes de las ciudades el autor? ¿Y qué nos dice de las personas que acuden a ellas?
  • ¿Cómo presenta a los pozos del desierto?
  • ¿Qué puede pasar con los espejismos?
  • Para que la caravana encuentre el pozo de agua hacen falta dos aportes: los camellos con más sed (los más capaces para encontrarlos) y los conductores (que mantienen unida la caravana) ¿Cómo caracteriza a cada grupo?
  • ¿Cuál es la comparación que señala al final del relato?
  • Elegir una frase del texto (releerlo rápido para ubicarla) que más le haya llegado/impactado a cada uno y compartirla en voz alta.


Descubriendo el mensaje

El cuento nos ayuda a pensar en la comunidad y los diferentes "roles" que en ella encontramos.

¿Puedes describir cuáles son las fuentes a las que las personas acuden hoy en día?

¿Nuestra sed más profunda… dónde la aplacamos? ¿Cuál es el pozo donde acudimos para encontrar el sentido profundo de la vida?

¿Experimentamos espejismos en nuestras búsquedas de pozos de agua viva? ¿Cuáles por ejemplo? Compartir experiencias.

Relacionar la misión de los camellos sedientos y los conductores con los roles dentro de una comunidad. ¿A quiénes representan los camellos sedientos, los "inquietos" según el autor? ¿A quiénes los conductores?

Caracteriza la misión de cada grupo. ¿Recuerdas personas que hayan vivido con esas características' Poner en común.

En tu propia comunidad, ¿cómo se viven estos roles… carismas… misiones?

¿Qué aprendes del cuento para tu vida? ¿Cómo puedes aplicar el mensaje del cuento?



Compromiso para la vida

Sintetizar en una frase el mensaje del cuento para nuestra vida.



Para terminar: la oración en común

Leer entre todos la oración y luego poner en común las intenciones de cada uno.

Terminar con una canción.

 

Inquietos por el Evangelio

Señor de la Vida,
queremos vivir
inquietos por el Evangelio.
Que no bajemos los brazos,
que no quedemos inmóviles,
que no nos instalemos cómodos.
Despierta el coraje de la búsqueda
ayúdanos a ponernos de pie
y en marcha.
Enséános a asomarnos
a nuevos horizontes,
enséñanos a recorrer
caminos nuevos,
enséñanos a beber
en nuevos pozos.
Para hallar el agua fresca
de tu Palabra,
que devuelve la esperanza
y fecunda la vida
para vivir con sed de encuentro,
fraternidad y Reino,
¡inquietos por el Evangelio!

- Que así sea -

 

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