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Preparación de cada Encuentro Catequístico

18) Presentación del tema catequístico

por Luis M. Benavides

 

2) SEGUNDO MOMENTO: PRESENTACIÓN DEL TEMA CATEQUÍSTICO.

Viene enseguida después de la motivación y, es evidente que, el tema está íntimamente ligado a la misma.  Este es el momento de la profundización e iluminación del tema o mensaje catequístico.  Es aquí cuando se presenta y explicita el contenido de fe correspondiente al tema del encuentro. 

Pocas ideas centrales, claras, simples y bien explicadas, que abarquen los contenidos esenciales de la fe con respecto al tema en cuestión.  Siempre hay que procurar una gran fidelidad al mensaje evangélico, presentándolo sin miedos ni exageraciones; pero con realismo, sencillez y exactitud.

Debido a los cortos períodos de atención de los niños  (no olvidemos que ya utilizamos de 3 á 5 minutos para la motivación), este período no podrá extenderse más allá de otros 5 minutos.  Por ello, el catequista deberá limitarse a transmisión de lo esencial del mensaje.

Se evitarán las explicaciones grandilocuentes y complicadas.  Lo importante aquí no es la cantidad de contenidos sino la fuerza testimonial con que se transmiten.  Por lo general, estos contenidos catequísticos tienen que poder concentrarse o resumirse en diez oraciones o menos.

En algunos casos, se podrá directamente trabajar sobre narraciones bíblicas o parábolas; pero, en la mayoría, la explicitación del mensaje se dará a través de las palabras y gestos del catequista.

No perdamos de vista la importancia que tiene la palabra en la catequesis.  La transmisión oral de la experiencia del encuentro con Dios, por no decir, la transmisión testimonial de la persona, se expresa de manera plena cuando se la comunicamos vitalmente a otros con nuestros gestos y palabras.  Jesús mismo eligió la palabra como un medio privilegiado para su acción evangelizadora.

 

“La transmisión de la fe cristiana es ante todo el anuncio de Jesucristo para conducir a la fe en Él. Desde el principio, los primeros discípulos ardieron en deseos de anunciar a Cristo: "No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído" (Hech. 4,20). Y ellos mismos invitan a los hombres de todos los tiempos a entrar en la alegría de su comunión con Cristo:

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida -pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, que estaba con el Padre y se nos manifestó-, lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. Os escribimos esto para que vuestro gozo sea completo...” (1 Jn 1,1-4).

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 425.

 

 

 
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